Hoy

Crónicas de un convento centenario

Juana María Calderón y Vicente García Estop, con el libro junto al convento de las Adoratrices.
Juana María Calderón y Vicente García Estop, con el libro junto al convento de las Adoratrices. / J. V. ARNELAS
  • Vicente García Estop y Juana María Calderón publican el libro sobre las Adoratrices

  • La investigación que han realizado durante los últimos nueve años cuenta la historia de una congregación volcada con la marginación femenina

En 1919 corría por Badajoz el rumor de que una docena de monjas llegadas desde Madrid se había hecho cargo de un convento en el que un grupo de chicas del casco antiguo, las más humildes entre las humildes, iban a ser sometidas a duras pruebas, no comerían más que verduras, serían encerradas en calabozos húmedos y, en el peor de los casos, acabarían emparedadas.

En aquella época no existía el teléfono móvil, ni había grupos de whatsapp que pudieran transmitir con rapidez noticias tan descabelladas, pero una cosa sí era cierta: acababan de llegar a Badajoz las religiosas Adoratrices, invitadas por el obispo de la época a instalarse en un hermoso convento construido junto a la Alcazaba.

De esa historia de éxitos y superación habla el libro que publican ahora Vicente García Estop y Juana María Calderón, dos investigadores locales que durante los últimos nueve años han tenido acceso a las 'Crónicas' escritas por las Adoratrices de Badajoz desde el mismo momento de su llegada.

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