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Los vecinos de El Progreso vigilarán a los ancianos del barrio que viven solos

Una mujer entra en el centro de mayores de la carretera de Campomayor. :: Pakopí
Una mujer entra en el centro de mayores de la carretera de Campomayor. :: Pakopí
  • La comisión comunitaria del centro de salud ha detectado la desprotección de algunos mayores

El centro de salud de la avenida Padre Tacoronte sigue dando pasos para mejorar la calidad de vida de los vecinos de los barrios a los que atiende. Bajo la denominación 'por encima de las vías' cubre el Gurugú, Colorines, Luneta, Grupos Sepes y El Progreso, zonas castigadas por la crisis y donde abundan familias con pocos recursos económicos.

Su principal herramienta de trabajo es la comisión comunitaria de salud, un órgano en el que participan los colegios, el instituto, las asociaciones de vecinos, de mujeres y hasta la mezquita.

Esta alianza tan coral se reúne cada mes y busca soluciones a los problemas que se detectaron en un diagnóstico de salud de todo el barrio que elaboraron el año pasado.

En este análisis tan exhaustivo se cruzaron datos sanitarios sobre causas de las consultas, enfermedades o tipos de hospitalización, pero también sociales sobre la percepción que tienen los vecinos de la asistencia sanitaria, las condiciones económicas en la que viven o el tipo de vivienda.

Con estos elementos en la mesa, la comisión comunitaria estableció varias prioridades sobre las que intervenir. Gloria González trabaja en el centro de salud y coordina la comisión. Ahora, explica, tienen dos frentes abiertos. La alimentación saludable en los colegios y la desprotección de los mayores del barrio que viven solos.

La zona de El Progreso no es, ni mucho menos, de población envejecida. Destacan los matrimonios jóvenes con niños, pero muchos abuelos se quedan solos porque los hijos forman familias en otros barrios de la ciudad o fuera de Badajoz.

A veces, explica Teresa, son personas que necesitan tomar medicación diaria o que tienen problemas de movilidad y se pasan días sin salir de casa.

En el grupo de trabajo de la comisión se ha planteado poner en marcha una red de voluntarios de vecinos del barrio que se dedique a visitar a los ancianos en sus casas. «Todavía no se ha cerrado de forma definitiva cómo lo vamos a hacer, pero estamos trabajando para paliar este problema. Hay gente desatendida».

La decisión final se tomará en futuras reuniones, pero la idea pasa por buscar una fórmula en la que se implique la comunidad para vigilar a los ancianos solos.

En el barrio ya existe una iniciativa similar promovida desde la parroquia La Asunción del Gurugú con catequistas y feligreses ejerciendo este papel. «No queremos inventar algo que ya existe. De algún modo, lo más práctico es integrar lo que se hace y buscar también apoyos fuera de asociaciones que quieran unirse», explica Teresa.

El objetivo ahora es conseguir una red suficiente de apoyos y centrarse también en el perfil de los beneficiarios para garantizar que se cubran algunas carencias. Asegurarse de que toman la medicina, que asisten a las consultas con alguien para que después les expliquen las dudas o simplemente que no pasen tanto tiempo sin compañía son las prioridades. «Queremos organizarlo bien y hay todavía cuestiones que pulir, pero las decisiones las tomamos entre todos».

Aunque pueda parecer una metodología de trabajo muy lenta, en realidad se hace para conseguir la implicación de todos los colectivos del barrio y de esta forma garantizar la continuidad de las iniciativas que se ponen en marcha. De aquí salió, por ejemplo, la asociación 'respirabien' para enfermos de EPOC que quedan para dar paseos, la escuela de madres para fomentar la lactancia materna o la de peso para prevenir la obesidad.

Alimentación

En el otro tema a tratar, la alimentación saludable en los colegios, la incidencia va más allá de la típica charla que dan los médicos o los enfermeros en los centros sobre el consumo de frutas y verduras. La idea pasa por implicar a monitores y los maestros para que también asuman este compromiso. Un formato similar al que ya se ha conseguido con la salud bucodental. En el Santa Engracia, todos los alumnos del comedor se lavan los dientes al terminar. De esa responsabilidad se encargan los monitores y los maestros. «No es algo puntual, sino algo más global en lo que participamos todos».

El fin último de la comisión y su razón de ser pasa por divulgar en estos barrios la prevención de enfermedades e implicar a los vecinos en el funcionamiento diario de su centro de salud, que se ha convertido en un punto de referencia porque acuden a charlas, reuniones, desayunos saludables y otras muchas actividades más allá de la consulta de atención primaria.

A finales de octubre celebraron la ya tradicional semana de la salud. En esta ocasión, el elemento común fue la seguridad. Desde evitar riesgos en la cocina hasta la accesibilidad de las calles pasando por las precauciones en las consultas de salud en Internet o las redes sociales. Los paseos, charlas y talleres se coordinaron desde el centro de salud pero también participaron los tres colegios -Nuestra Señora de la Asunción, Nuestra Señora de Fátima, Santa Engracia- el IES San José, el centro de mayores Campomayor y las asociaciones de mujeres.

La implicación de tantos organismos garantiza una alta participación en todos los eventos, muchos ya consolidados después de tantos años. «Trabajamos para mejorar la calidad de vida», sentencia Teresa.