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La Sala Europa salda la deuda pendiente con los jóvenes artistas

Nacho Lobato, delante de la escultura de cartón piedra 'Abstracción antes del salto'. :: Pakopí
Nacho Lobato, delante de la escultura de cartón piedra 'Abstracción antes del salto'. :: Pakopí
  • Los beneficiarios de la beca Francisco Zurbarán tienen ahora la exposición de la que los recortes les privaron

Nacho Lobato ganó el premio de pintura Ciudad de Badajoz hace dos años. Le sonó el teléfono en la misma sala donde se comunicó el fallo. Es lo que tiene recibir la mención de honor de escultura, que al año siguiente te invitan a la velada y acabas premiado.

Su propuesta pictórica ganadora jugaba con los reflejos en el agua y no es la única premiada. Ha ganado otros concursos nacionales plásticos y estuvo en la última edición de las becas Francisco Zurbarán de la Junta de Extremadura. El reconocimiento incluía una exposición de su obra. Seis años después ha podido resarcirse. En la sala de la esquina de la avenida de Europa, bajo la antigua biblioteca, cuelga ahora una exposición de algunos de los jóvenes creadores que recibieron en su día esta beca. «Estaban en deuda con nosotros».

Desde la Junta, el director general de Promoción Cultural, Francisco Pérez Urban, se ha comprometido públicamente a revitalizar las salas públicas de exposición y a contar con estos artistas.

En esta muestra también participa la artista de Badajoz Verónica Bueno. Destinataria de las Zurbarán en el año 2010 con 26 años, recientemente ha incluido a su lista de premios el Ciudad de Torremolinos. Un acrílico de esmalte y óleo de 1,80x1,80 titulado 'Sucumbiendo a la lucidez de la locura' preside ahora la Sala Europa. Domingo Martínez Rosario entra también en la cosecha Francisco Zurbarán. En este caso participa con una vídeo instalación titulada 'Recreaciones pretéritas'. Martínez Rosario es de Fuente de Cantos. Nació en 1983 y el mismo año de la Zurbarán participó en una estancia de investigación de tres meses en la escuela de estudios avanzados de la Universidad de Londres. Otra 'zurbarán' es la conocida pintora de Badajoz Ruth Morán.

Además de la beca, tiene en común un amplio curriculum de premios, estancias internacionales o proyectos artísticos de primer orden y de una forma o de otra, todos se conocen. Coinciden en exposiciones o certámenes de la región y mantienen el contacto permanente a través de las redes sociales -todos tienen web propia-. Basta repasar la obra de cualquiera de ellos para entender que se trata de gente a la que conviene seguir de cerca para entender la aportación plástica de la región a corto y medio plazo. Alejandro Calderón ( Don Benito, 1978), María José Gallardo (Villafranca, 1978), Ana H. del Amo (Cáceres, 1977 y Virginia Rivas, (Cáceres, 1981) completan la relación de nombres a los que la Junta ha rescatado ahora para mostrar y reivindicar su talento.

La generación de los ochenta se ha convertido también en la que más atención reclama desde la periferia. «Aquí estamos muchos que seguimos trabajando en Extremadura. No sentimos la necesidad de irnos para mostrar. Estamos cerca de Lisboa, de Madrid, de Sevilla y eso te permite también trabajar con galerías de fuera desde aquí», explica Lobato. El reto ahora pasa por conseguir que ese mismo reconocimiento tardío también se pueda conseguir a nivel nacional.

Muchos creen que ya no hay que irse pero la escasa tradición por el coleccionismo en Extremadura lastra las posibilidades. A pesar del empeño que se pone en las ferias de arte, el interés privado sigue sin cuajar. «Habría que trabajar en otro tipo de ferias y de alternativas para facilitar la aparición de galeristas. Si no hay galerías, no hay coleccionistas», apunta.

Lobato trabaja también como profesor y escenógrafo. En mente tiene una exposición en Madrid en pocas semanas y el estreno de una obra en el Gran Teatro en un montaje de Lorca. No hay que irse fuera.