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Javier Alcántara, director músico y del festival. :: Pakopí
Javier Alcántara, director músico y del festival. :: Pakopí

A la espera de un club de jazz

  • El festival internacional de la próxima semana guarda una noche para artistas extremeños que graban con músicos internacionales

Pocos festivales de jazz del país pueden presumir de casi tres décadas de longevidad. El de Badajoz abre el próximo 16 de noviembre su vigesimonovena edición. Consolidado ya en el circuito nacional con músicos que piden venir y un público fiel, el festival es el resultado de una cantera cada vez más exigente en la ciudad. «Está organizado por músicos y eso le da un carácter diferente. La gente viene», explica Javier Alcántara, músico y director del certamen.

Sobre Alcántara y su compañero Pablo César Romero recae la responsabilidad de la cita desde hace catorce años. La asociación Badejazz, formada por músicos vinculado a este género, cogió el testigo de la asociación Amigos del jazz, los promotores iniciales.

Echando cuentas, más de cien conciertos y una nómina de grandes nombres como Chuchito Valdés o el teclista Lonnie Smith, que pasó por el López el año pasado. «Ya tenía vida propia, por eso para nosotros fue un orgullo llevarlo. Se ha consolidado entre toda la red de circuitos».

En el menú de los próximos días se alternan estrellas internacionales consagradas con otras más jóvenes.

El miércoles abre Seamus Blake, uno de los grandes saxofonistas de Nueva York. El viernes le toca el turno a ilustre del saxofón: Rudresh Mahanthappa's. De origen hindú aunque con pasaporte americano, se llevó el año pasado todos los premios de la revista Downbeat (algo similar a la France Football del Balón de Oro). El sábado pone el broche el maestro de la trompeta Jeremy Pelt.

Junto al cartel internacional, en esta ocasión también hay una velada, la del jueves 17 de noviembre, para poner de relieve la improvisación que se hace en Extremadura.

El propio Javier Alcántara, acompañado por la Short Stories Bandi, Pedro Calero y Enrique Tejado, pondrán el acento local con el reto de mantener el nivel de las actuaciones internacionales. «Hay muchos músicos de aquí que colaboran con músicos importantes de nivel internacional y es hora de reconocer lo que hacen». Hasta no hace mucho tiempo, la presencia del jazz extremeño en el festival se reservaba a las 'jam sessions' del cafetín tras los conciertos en el teatro.

En cierto modo, explica Javier Alcántara, el paso ahora al escenario principal es un paso natural. En Badajoz han crecido en los últimos años jóvenes que se han formado en el conservatorio y han ido haciendo su camino en el género. Algo parecido ocurre con el público. A los fieles de siempre se han ido sumando cada vez más aficionados de fuera de Extremadura y de Portugal atraídos por los nombres que no pasan por otros festivales. «Hay que romper con el mito de que es un música elitista, cuando ocurre todo lo contrario. Es cercana al pueblo y a la gente».

Con la longevidad del festival, el aumento de músicos y el respaldo del público, el último paso por dar en Badajoz pasa por un club de jazz que sirva de referencia durante todo el año. Lo más parecido en estos momentos es el 'Entre jazz y vino', un grupo que ha ido creciendo a través de las redes sociales y que suele quedar cada últimos jueves de mes en el palacio de cristal del Hotel Río.

La mayoría de los músicos que forman en Badajoz se especializan fuera, hacen carrera en el extranjero y sacan discos con productoras nacionales, pero la única opción de dar a conocer su trayectoria se limita a la semana de noviembre del festival. «Ese es también nuestro reto. Que dentro de poco haya varios clubes con una programación durante todo el año para que la gente pueda tocar en más sitios».

De momento, sus miras siguen puesta en seguir potenciando la semana del festival. A principios de diciembre, con la resaca de los conciertos ya se ponen a trabajar en la programación del próximo año. Su apuesta principal sigue siendo vincular al López con estrellas internacionales de las que no se prodigan por la región para que el público más purista conciba el certamen como una ocasión excepcional.