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La falta de mantenimiento deja Tres Arroyos lleno de basuras tras el puente

Junto a los contenedores se ve ya todo tipo de desperdicios. :: Pakopí
Junto a los contenedores se ve ya todo tipo de desperdicios. :: Pakopí
  • Hace un año que el parque está sin vigilancia; muchos usuarios hacen hogueras y no usan los contenedores

Alcornoques, encinas y pinos piñoneros. Y en la laguna ánades reales, lavanderas y sapos corredores. Tres Arroyos es un parque de 240 hectáreas en las afueras de Badajoz que no tiene cualquier ciudad. Sin embargo, no está en estos momentos como para presumir de él. El paso de cientos de pacenses durante el puente de noviembre ha dejado numerosos rincones de este espacio natural a cuatro kilómetros de la ciudad en un estado lamentable.

Bolsas de basura que no han sido llevadas hasta el contenedor y que han sido destrozadas por los animales, restos de hogueras (prohibidas), plásticos y papeles que el viento ha esparcido y que se han enganchado en la vegetación y restos del día de campo directamente abandonados junto a los caminos son parte del decorado que ofrecía ayer este parque periurbano.

A la basura que han abandonado algunos usuarios hay que sumar el deterioro creciente de la escasa infraestructura que tiene la zona, como carteles, barbacoas, mesas de madera o muretes destinados a albergar contenedores, la mayoría están semiderruidos. Junto a ellos ayer se podían ver colchones, muebles desvencijados, un televisor y, por primera vez, una montaña de ripios, indicios de que el lugar ha empezado a usarse, además de como espacio de ocio, como vertedero.

No hay que olvidar que este parque se trata de un Lugar de Interés comunitario (LIC) y que pertenece a la Red de Áreas protegidas de Extremadura. De hecho, en la entrada hay un gran cartel para recordar que está prohibido arrojar escombros o basura bajo riesgo de sanción. Y añade que se trata de una zona vigilada.

La realidad es que la empresa que se encargaba de su mantenimiento y vigilancia dejó de prestar servicio para el Ayuntamiento, titular del parque, hace ya más de un año. Desde el Consistorio se anunció antes del verano que saldría a concurso este servicio. Pero a día de hoy sigue sin haber vigilancia ni mantenimiento más allá de un vaciado de contenedores semanal, según explicó ayer a este diario Manuel Pilo, que vive en la ermita de San Isidro situada en el interior del parque.

«Cada vez esto está más lleno de basuras y algunas instalaciones están rotas, como barbacoas y mesas de madera, que muchas están destrozadas. Hace quince días hubo aquí un campamento y los chavales rompieron uno de los focos de la ermita. No me explico cómo esto está sin vigilancia, sin nadie que lo atienda. Además, ya no se cierra por las noches y cada vez es más normal que venga gente de madrugada a liarla», decía esta persona.

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