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'Reikiavik', de Juan Mayorga, lleva al Festival de Teatro a los tiempos de la Guerra Fría

Una escena de la obra que se representa esta noche. :: hoy
Una escena de la obra que se representa esta noche. :: hoy
  • En la obra se recrea la disputa en 1972 del campeonato del mundo de ajedrez entre Bobby Fischer y Boris Spasski en la capital islandesa

badajoz. Esta noche Badajoz tiene una nueva cita con las tablas del López de Ayala, como viene siendo habitual en las veladas de la capital pacense desde el pasado 22 de octubre, cuando se estrenó la 39 edición del Festival de Teatro.

A las 21.00 horas se representará la obra escrita y dirigida por el dramaturgo Juan Mayorga 'Reikiavik'. La compañía Entrecajas realiza este montaje que cuenta con las interpretaciones de César Sarachu, Elena Rayos y Daniel Albaladejo. La función tiene un precio de 12 euros en butaca de patio y 10 en anfiteatro.

'Reikiavik' es una obra sobre la Guerra Fría, el comunismo, el capitalismo, el ajedrez, el juego teatral y sobre hombres que viven las vidas de otros. La obra nos pone ante los ojos un tiempo de espías y refriegas, de pasión y de trebejos. Lanza un mensaje blindado sobre la imaginación histórica, contra el historicismo, sobre el teatro como linterna de lo humano. Sobre la inspiración y la ilusión, la pasión y el ejemplo, como motores de vida.

En ella se recrea un acontecimiento épico de la historia de este deporte: la disputa en 1972 del campeonato del mundo entre Bobby Fischer y Boris Spasski en la capital islandesa.

Sus personajes principales -dos de los cuales se hacen llamar Waterloo y Bailén; el tercero tendrá que ganarse el nombre, si es que hay algún nombre disponible- se reúnen para practicar este juego como siempre y como nunca. Y entonces aparecen otros muchos: Bobby Fischer, Boris Spasski, el árbitro alemán, el guardaespaldas islandés, la madre de Bobby, la segunda esposa de Boris, las novias que Bobby no tuvo, cien niños despidiendo a Boris puño en alto en el aeropuerto de Moscú, Henry Kissinger, el fantasma de Stalin, el Soviet Supremo, el caballo negro amenazando al alfil blanco, los padres ausentes, los campeones muertos.

Bailén y Waterloo -que han tomado esos nombres de derrotas napoleónicas- reconstruyen ante un muchacho el gran duelo de Reikiavik: el campeonato del mundo de ajedrez que allí disputaron, en plena Guerra Fría, el soviético Boris Spasski y el estadounidense Bobby Fischer. Bailén y Waterloo representan no sólo a Boris y a Bobby, sino también a muchos otros que movieron piezas en aquel tablero.