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La incineración es la opción elegida para cuatro de cada diez fallecidos

Los pacenses aprovechan este puente de Todos los Santos para visitar el cementerio.
Los pacenses aprovechan este puente de Todos los Santos para visitar el cementerio. / J. V. Arnelas
  • El Papa prohíbe esparcir las cenizas o guardarlas en casa; la ciudad cuenta con dos columbarios y existen otros dos en proyecto

«Hombre, acuérdate de que polvo eres y que al polvo volverás». La frase del Génesis (Cap. 3, Vers. 19) es la predicción. Y cada vez más pacenses deciden acelerar este proceso para cuando hayan cerrado los ojos. La incineración es ya el método elegido por cuatro de cada diez pacenses.

Hasta el 21 de este mes, 296 cuerpos habían sido incinerados en el crematorio de la ciudad, que se encuentra en las cercanías del cementerio de la Soledad (el nuevo) y funciona como una concesión municipal. De ellos, 178 eran hombres y 118 mujeres. Suponen el 40,10% de los fallecidos de la ciudad.

Los enterramientos siguen siendo la opción más elegida, ya que 708 personas decidieron recibir sepultura. De ellos, 443 descansarán para siempre en la Soledad y otros 265 en el camposanto de San Juan. En este último ya no se pueden comprar nichos ni suelo, ahí solo se entierran en propiedades que ya son familiares.

Con las cenizas, sin embargo, se plantea ahora un dilema. El Papa acaba de prohibir que se esparzan o se guarden en casa. La Congregación para la Doctrina de la Fe para regular la sepultura de los difuntos y la conservación de las cenizas en caso de cremación viene a ocupar un vacío que existía en este campo por parte de la doctrina cristiana. La preferencia de la Iglesia sigue siendo el enterramiento como «la forma más adecuada para expresar la fe y la esperanza en la resurrección corporal». Pero la incineración es cada vez más común. Y de ahí esta instrucción dada a conocer en octubre. Los católicos deben optar por guardar las cenizas en un lugar sagrado, ya sea en un cementerio o en una parroquia.

La Iglesia solo permite ya conservar las cenizas en casa en casos «graves y excepcionales» y con el permiso del obispo de la diócesis. La normativa aprobada por la Santa Sede sostiene además que las cenizas no pueden ser divididas entre los amigos o familiares.

El cementerio de la Soledad tiene dos bloques que suman 288 columbarios. Quedan 81 disponibles para adquirirlos. De todas maneras, cada uno de estos espacios tiene sitio para cinco urnas. Además, la legislación permite en estos casos esperar menos tiempo para abrirlos y no es necesario esperar cinco años como ocurre con los nichos. No hay columbarios en ninguno de los cementerios de los poblados.

La concejala de Cementerios, Paloma Morcillo, explica que el Ayuntamiento no tiene competencias para saber qué hace un familiar con las cenizas que retira del crematorio. Hay familias que deciden llevárselas y esparcirlas, mientras que otras las llevan directamente a los columbarios.

El cementerio municipal no es el único lugar que existe en Badajoz. La parroquia del Espíritu Santo, en Cerro del Viento, también tiene sitio para depositar las urnas. Se trata de un pequeño habitáculo situado en la planta baja del edificio. Allí hay un centenar de urnas familiares (con espacio para cuatro u ocho urnas individuales) y otras 50 urnas individuales. Además, existe un cenizario.

La parroquia abrió sus puertas hace dos años. Y en este tiempo han acogido ya 15 urnas. El párroco es Valeriano Domínguez Toro e indica que han recibido muchas peticiones de información. La parroquia percibe un donativo por cada urna y cree que esto ha hecho que muchas personas de las que pidieron información no se decidieran finalmente. La parroquia ofrece una misa por los difuntos del columbario el último lunes de cada mes. Forman parte del servicio posterior que cumple la parroquia y gran parte del concepto de ese donativo, que iguala el coste del cementerio municipal. El párroco  tiene claro que los pacenses que allí descansen deben ser cristianos y practicantes.

Desde 2003

La demanda, indica Valeriano Domínguez, es cada vez más alta. Esa impresión se corrobora con los datos del crematorio de Badajoz. Cuando abrió, en 2003, solo dos personas optaron por este sistema. Pero poco a poco la cifra ha ido creciendo. Cinco años después ya superaba los 200, en 2010 se incineró a 263 personas y, en lo que va de año, ya van 296.

En cierto sentido, esta parroquia del Cerro del Viento se adelantó a la decisión de la Santa Sede sobre qué hacer con las urnas. Valeriano Domínguez considera que «no pueden tenerse cenizas en las casas ni convertidas en joyas, como ha llegado a publicarse. Hay gente que convierte a un familiar en un anillo o en una cadena, pues eso no. Igual que tenemos un sitio en la vida, tenemos que tener un sitio en la muerte».

La parroquia que actualmente se está construyendo en Jardines del Guadiana también dispondrá de un columbario con 270 urnas. Así que Badajoz tendrá una segunda parroquia con estos espacios. Además, la Hermandad de la Soledad continúa con su proyecto para depositar las cenizas de sus devotos dentro de su ermita. La Hermandad está trabajando en esta iniciativa, que quiere ubicar este espacio sobre la capilla neobizantina, la que se abre para las ocasiones especiales.

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