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Los cambios en Sinforiano protegerán a los ciclistas y reducirán la velocidad

Los cambios en Sinforiano protegerán a los ciclistas y reducirán la velocidad
  • Todos los carriles de circulación tendrán una anchura de 2,70 metros y el exterior llevará pivotes y cojines de calmado

Antes de que termine el año, la avenida Sinforiano Madroñero cambiará de fisonomía. Las obras que anuncia el Ayuntamiento para construir un carril bici en todo su trazado no sólo pretenden facilitar el paso de los ciclistas sino que se proponen solucionar también los frecuentes atropellos que se producen en su trazado.

El concejal delegado de Tráfico, Germán López Iglesias, ha confirmado que la prueba que se ha hecho en el tramo comprendido entre la fuente de la carretera de Olivenza (Isabel de Portugal) y la rotonda de las Víctimas del Terrorismo sólo era un test con el que se quería comprobar la eficacia de los cambios que se van a introducir.

El más evidente será la creación de un carril compartido por el que circularán con total comodidad los ciclistas y los autobuses urbanos a pesar de que no estará cerrado al resto de vehículo. Para ello, se prevé instalar cada 25 metros un resalte de goma que técnicamente se conoce como «cojín de calmado».

El jefe de la Policía Local, Rubén Muñoz, ha adelantado que esos resaltes tienen un hueco en el centro para que pase la rueda de la bicicleta. Además, su anchura permite que los autobuses urbanos no tengan que pasar por encima. «Los ciclistas irán por el centro y las ruedas de los autobuses pasarán por fuera, pero el coche que entre en ese carril sí tendrá que pasar sobre el cojín y tendrá que ir a 30 km/h sin remedio, con lo que se consigue proteger a los ciclistas».

El nuevo carril bici compartido estará separado del carril central con unos pivotes de goma y se creará a ambos lados de la avenida a costa de reducir la anchura de los dos carriles de circulación para cada sentido que ahora existen.

Esa es la razón por la que tanto el carril compartido como los otros dos carriles tendrán una anchura de 2,70 metros. «Hemos hecho una prueba y los conductores se manejan perfectamente, mientras que en los carriles anchos de ahora se va a más velocidad», justifica López Iglesias.

Rubén Muñoz ha indicado que esa anchura es la que recomienda la Dirección General de Tráfico para asegurar que la velocidad máxima de circulación no supere los 50 kilómetros por hora. «Físicamente, es imposible ir a más».

Esta afirmación parece quedar corroborada cuando se compara la amplitud del carril (2,70 metros) con la anchura de los vehículos más habituales. Un Renault Megane, por ejemplo, mide 2,05 metros con los retrovisores abiertos, por lo que si circulase justo por el centro de uno de esos carriles dejaría a cada lado un hueco de 33 centímetros. Más difícil lo tendría una furgoneta Renault Trafic, cuya anchura es de 2,28 metros. En este caso, dejaría libres 21 centímetros a cada lado.

Carriles más estrechos

La anchura de 2,70 ya se ha aplicado en los carriles provisionales pintados entre la glorieta de Isabel de Portugal y la de las Víctimas del Terrorismo, pero antes de que termine el año se aplicará en todos los tramos de la avenida.

Además, la Concejalía de Tráfico contempla colocar algunos cojines de calmado en los dos carriles reservados a los turismos para aminorar la velocidad en los puntos donde puedan producirse atropellos. La nueva disposición también contempla modificar las zonas de estacionamiento en los dos tramos centrales. En el futuro ya no estarán en línea sino que se dispondrán en forma de espiga para que los vehículos accedan a ellas marcha atrás y puedan reincorporarse a la circulación sin riesgo de colisión.

El único tramo que llevará cuatro carriles será el que comunica la rotonda de la bandera con el inicio del Puente Real.

En ese lugar también habrá dos carriles para turismos y uno para bicicletas, pero el Ayuntamiento ha decidido mantener el actual carril bus en lugar de convertirlo en plazas de aparcamiento en línea.

Todos estos cambios se irán realizando durante los dos próximos meses. En primer lugar, el Ayuntamiento asfaltará las zonas de la avenida que se encuentran en peor estado.

Después, hará los cambios necesarios para habilitar las nuevas zonas de estacionamiento en los tramos centrales, y finalmente pintará los nuevos carriles y colocará el mobiliario necesario para garantizar la seguridad.

Si la experiencia resulta exitosa, no se descarta realizar actuaciones similares en Ricardo Carapeto, el Paseo Fluvial y alguna otra avenida.