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«Llevamos años sufriendo el olor»

Eloy Corbacho, Francisco Soriano y Miguel Gordillo, junto al pozo que acumula aguas fecales.
Eloy Corbacho, Francisco Soriano y Miguel Gordillo, junto al pozo que acumula aguas fecales. / C. MORENO
  • Más de una decena de vecinos de La Banasta vive junto a un pozo de aguas fecales

Trece vecinos de La Banasta viven continuamente con la nariz arrugada. Sus casas están junto a un pozo que acumula aguas fecales y desprende un olor muy fuerte. La situación, aseguran, no ha variado un ápice en la última década, cuando comenzaron a denunciar ante Aqualia y el Ayuntamiento su convivencia con el hedor.

Los bloques afectados son los números 18 y 20 de la calle Moncayo. En total son cinco pisos en los que viven 13 personas. Una de ellas es Eloy Corbacho, que explicaba la pasada semana que el problema tiene su origen a principios de siglo. «Entonces se hicieron las obras de alcantarillado y asfaltado de la Banasta. Los dos últimos números de la calle Moncayo los engancharon a un tubo que se conecta a un pozo por donde sale todo. Las aguas fecales de 13 vecinos se vierten ahí a diario», aseguraba Corbacho.

El pozo se encuentra a escasos metros de las viviendas, en el final de la calle Moncayo, que acaba en un enorme solar que sufrió un incendio recientemente. Las vallas que un día sirvieron para evitar provisionalmente el acceso al sumidero continuaban ahí la pasada semana, tiradas en el suelo y oxidadas por completo. El olor se percibía desde varios metros atrás. «Con las aguas caídas estos días se ha vaciado, pero en las casas el olor es impresionante», apuntaba Corbacho.

El principal problema de las cinco viviendas afectadas es el olor que desprenden las aguas fecales, una situación que se convierte en un círculo vicioso. «Los días de viento son los peores porque entra el aire por la tubería y sale por las viviendas. Intentamos abrir las puertas para ventilar y entonces entra el olor de la calle. Desde la primavera, cuando se empieza a secar el pozo, no podemos ni abrir ni ventilar», señalaba Corbacho.

Las aguas estancadas, además, atraen a insectos y roedores. Los vecinos denuncian que las ratas campan a sus anchas en el solar y que cuando llega el calor, los mosquitos aparecen por doquier. «Hay que tener cerradas las ventanas», aseguraba otro de los afectados, Miguel Gordillo, que afirmaba que su garaje y su cuarto de baño se han inundado en alguna ocasión por culpa de la acumulación de aguas fecales, que cuando se atasca el pozo, salen por las tuberías de las viviendas. «Cuando se atascan las tuberías aparecen burbujas de metano y hay que salir corriendo de las casas», apuntaba Corbacho.

Quejas

Según este vecino, la tubería que vierte a la calle se ha limpiado en dos ocasiones, la última el pasado lunes, cuando operarios de Aqualia vaciaron el pozo. La situación que viven estos vecinos desde hace más de diez años fue denunciada incluso ante la dirección de Salud Pública en noviembre de 2015.

Desde Aqualia han asegurado que el colector está instalado ahí para futuras ampliaciones urbanísticas en esta zona. Además, afirman que en el espacio comprendido entre las calles La Sagra y Moncayo, el tramo de las viviendas afectadas, no debería haber acometidas domiciliarias.

Desde la empresa que presta el abastecimiento de aguas en la ciudad apuntan que esta zona de La Banasta cuenta con todos los servicios de saneamiento correspondientes, pero que sus técnicos revisarán la instalación y tratarán de solucionar el problema que afecta a estos trece vecinos.