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La Económica aborda mañana el legado del marqués de la Encomienda

Mariano Fernández-Daza (en el centro), recibiendo la Gran Cruz de Alfonso X El Sabio en 1999. :: HOy
Mariano Fernández-Daza (en el centro), recibiendo la Gran Cruz de Alfonso X El Sabio en 1999. :: HOy
  • En cinco ponencias se trata la aportación bibliófila, investigadora o jurista de Mariano Fernández-Daza

Cuenta Alfredo Liñán, el presidente de la Real Sociedad Económica Extremeña de Amigos del País, que Mariano Fernández-Daza fue un personaje tan singular que ahora muchos lo recuerdan por sus anécdotas. Y eso, explica el presidente, puede desvirtuar su legado. «No hay que quedarse solo en la anécdota, hay que recordar lo que aportó. Fue una persona clave para la cultura de la región».

Con esa intención, con la de abordar al personaje en toda su poliédrica figura, la Económica reúne mañana por la tarde a las 20.00 horas a varios ponentes que conocieron bien a Mariano Fernández-Daza.

Juan Carlos Moreno Piñero tratará su vertiente jurista, Francisco Zarandieta Arenas, historiador y cronista oficial de Almendralejo hablará del interés que siempre tuvo por fomentar la investigación y por facilitar la labor de los investigadores. Juan Chamorro, exdirector de la escuela de Magisterio Santa Ana, recordará la fundación del Centro Universitario Santa Ana en Almendralejo y el bibliófilo Manuel Pecellín se centrará en la pasión por los libros. El homenaje lo cerrará su hija Carmen Fernández-Daza, encargada ahora de dirigir parte del legado de su padre.

Fernández-Daza falleció el 19 de agosto de 2007, a los 82 años, en el Hospital de Mérida. Discípulo de Antonio Rodríguez Moñino, fue un humanista y bibliófilo que asumió una misión filantrópica: «Una persona, un libro». Su biblioteca, fundada en los años sesenta y ligada al centro universitario 'Cultural Santa Ana', atesora en depósito más de 112.600 volúmenes, de los que 31.000 constituyen el fondo extremeño, convirtiéndola en la primera en España en temas regionales. Al legado bibliográfico familiar se han ido añadiendo durante estas décadas nuevas adquisiciones que han convertido estas instalaciones en una gran biblioteca privada abierta a todos, cuyos servicios son idénticos a los que pueda ofrecer un centro público: horario flexible en la sala de lectura, préstamo, ayuda y guía en las búsquedas. Santa Ana se ha convertido también en un punto de referencia para investigadores internacionales.

Manuel Pecellín ha defendido alguna vez que si todos los aristócratas y los nobles de Extremadura hubiesen hecho por la cultura extremeña la décima parte de que aportó Fernández-Daza, hoy Extremadura sería otra región.

Considerado por muchos como el marqués de las letras, otro de sus grandes logros fue la Escuela Universitaria Santa Ana de Almendralejo, que recibió el mes pasado la Medalla de Extremadura.

El germen de la escuela universitaria actual se sitúa en la cooperativa agrícola, que dedicaba parte de sus beneficios a obras sociales y culturales. Fue una de las primeras cooperativas que se formaron en la región y la función cultura surge para escolarizar a hijos de pastores o jornaleros que emigraron o vivían en zonas aisladas. Se creó un bachillerato nocturno para trabajadores y se estableció el transporte escolar para los niños por primera vez en Extremadura.

Quienes trataron con el marqués en esa época cuentan que le dolía especialmente ver cómo la mayoría de los agricultores de la posguerra firmaban con la huella dactilar.