Hoy

Los Blanco recogen las tijeras

Chema Blanco ayer cortándole el pelo a un vecino. :: c. moreno
Chema Blanco ayer cortándole el pelo a un vecino. :: c. moreno
  • Los vecinos de San Fernando despiden a su peluquero de cabecera, obligado a cerrar su barbería por sentencia judicial

Desahucio. Este es el triste final de la Barbería Blanco, la más antigua de la ciudad. La justicia le ha dado la razón al propietario de la finca a la que pertenece la peluquería-museo que regenta Chema Blanco, quien con resignación asume que tendrá que recoger sus tijeras, las de su padre, las de su abuelo, las de su bisabuelo y las de su tatarabuelo y cerrar la puerta de un negocio y un oficio que ha sobrevivido a las vacas flacas y las vacas gordas de todo el siglo XX y de lo que llevamos del XXI.

Él es la quinta generación de la Barbería Blanco, que lleva 111 años en el número 51 de la avenida Carolina Coronado, desde que su bisabuelo cogió el traspaso por diez pesetas. La noticia de su cierre ha alertado a sus clientes de San Fernando, que apuran los últimos días para que su peluquero de cabecera les corte el pelo a tijera, le arregle el cuello y le perfile las patillas a navaja. La mayoría de ellos no han conocido otras manos y, ajenos a las modas de rapados, crestas, degradados, decolorados y barbas hipsters, acuden a la Barbería Blanco sin necesitar más referencias que ser el sitio donde se 'pelan' con corte clásico los hombres de la Estación.

Después está su otra clientela, más nueva, que ha conocido la barbería por la faceta comunicadora de Chema Blanco y que acude a cortarse el pelo para echar el ratito con él. El último de la saga, que llegó al negocio hace tres años y medio cuando por una lesión en el túnel carpiano su padre tuvo que abandonar el oficio, ha logrado traspasar las fronteras de la margen derecha y hacerse un hueco entre todos los pacenses. Por sus sillones 'koken' han pasado políticos y artistas de Badajoz y de Extremadura, en sus diálogos con Blanco.

Todo esto tiene ya los días contado. La sentencia judicial que obliga a Chema Blanco a abandonar su negocio le da veinte días de plazo para recoger la historia y los recuerdos de su familia, embalar los utensilios que hablan de la evolución de un oficio tan antiguo como la humanidad y matar las nostalgia reinventándose a sus 42 años. El día 9 de noviembre es la fecha tope para que la Barbería Blanco cierre.

Sin acuerdo

La sentencia que le obliga a irse aplica la ley de alquileres que pone fin a los arrendamientos de renta antigua, pero es resultado de la falta de acuerdo con el propietario de la barbería, la constructora Campo Extremeño, que está solo unos números más abajo en la misma calle. La primera propuesta del propietario fue venderle a Blanco la finca completa de 250 metros cuadrados en la que se inserta la barbería. Le pidieron 150.000 euros por ella. La contraoferta del peluquero fue comprar solo los 60 metros cuadrados de la barbería y su trastienda, donde su abuelos vivieron y criaron a once hijos, a un precio proporcional. No hubo acuerdo.

La segunda propuesta fue actualizar el precio del alquiler. Chema Blanco viene pagando una renta mensual de 46,50 euros. Le pidieron 700 euros, aceptó pese a que no le hubiesen salido los números al final de mes, pero puso como condición que los propietarios arreglasen la parte que no se ve de la barbería, en un estado insalubre por las humedades, goteras y desconchones. Y eso acabó con la vía negociadora para dejar despejada la vía judicial. «Toca cerrar, irme a casa y reinventarme, ya veremos en qué, pero de momento al margen del oficio de barbero», confiesa Blanco.