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Aún no se sabe cuándo funcionará el bus nocturno hasta el botellón de Caya

Autobús de la Línea 9 de Tubasa llegando al final de la avenida de Elvas. :: C. Moreno
Autobús de la Línea 9 de Tubasa llegando al final de la avenida de Elvas. :: C. Moreno
  • El Ayuntamiento se comprometió a ponerlo en marcha en septiembre con el inicio del curso universitario

El pleno municipal aprobó por unanimidad el 29 de julio mandar el botellón al recinto ferial de Caya a partir de septiembre.

La decisión se tomó con previsión pensando en el inicio de las fiestas universitarias y la concentración de jóvenes los jueves por la noche.

A estas alturas también debería estar funcionando la conexión nocturna por autobús de los jueves y sábados entre el centro y el Ifeba, pero, de momento, no hay fecha de inicio. En el teléfono de información sobre líneas urbanas de Tubasa no saben cuándo empezará el servicio y desde la empresa explican que es difícil concretar más porque antes debe aprobarse por una comisión municipal previa.

De momento, la Policía Local se ha comprometido a ser algo más indulgente durante este otoño con los jóvenes que todavía se reúnan en el Nuevo Vivero o en el paseo fluvial. Más que sancionar, explicó en su día López Iglesias, el objetivo pasa por informar y habituar a la gente en estas primeras semanas de cambio.

Para hacer más fácil el traslado del centro a las afueras, se decidió habilitar un servicio especial de Tubasa los jueves, sábados y vísperas de festivos que pudieran utilizar los jóvenes. Funcionará entre las once y las cuatro de la mañana. Partirá a las horas en punto desde la plaza de la Libertad, junto a Correos, pasará por Valdepasillas, barrio de residencia de muchos estudiantes, y llegará a la Margen Derecha por puente Real. La vuelta desde el recinto de Caya será a las y media.

Las cinco horas de servicio durante 118 días al año cuestan casi 18.000 euros anuales, según un estudio de la empresa de transporte. A este coste hay que restar el precio que paguen los usuarios -cincuenta céntimos el trayecto aunque los primeros meses será gratis para fomentar el hábito- y el ahorro por reducir el trayecto de las líneas que llegaban hasta el Nuevo Vivero de madrugada.

Sin servicio de madrugada todavía en funcionamiento, otra opción pasa por los taxis. En Radiotaxi calculan que lo normal es pagar entre nueve y diez euros por una carrera nocturna de fin de semana entre el centro y Caya. A poco más de dos euros por persona si lo comparten cuatro pasajeros.

En las próximas semanas, con los diez mil universitarios que estudian en el campus ya instalados, las primeras fiestas de inicio de curso y con temperaturas nocturnas todavía suaves se podrá comprobar hasta qué punto funciona el cambio o si los jóvenes se resisten a moverse tanto para beber.

Sea cual sea la respuesta, el traslado no tiene vuelta atrás. El Ayuntamiento descartó el Nuevo Vivero tras las reiteradas quejas del CD Badajoz. Desde el club entendían que las pintadas y los cristales no debían de ser la carta de bienvenida cada quince días. Las molestias las sufrían incluso los residentes en el asilo de La Granadilla. Desde el Sepad confirman que el año pasado enviaron oficialmente una queja al Ayuntamiento porque el ruido de la concentración juvenil de cada fin de semana impedía el descanso de los mayores.

Los coches con equipos de música potentes y conductores aficionados a los trompos se movían entre los dos asilos cercanos.

En el descarte del paseo fluvial han pesado los problemas de seguridad que se podían generar. El punto habitual de reunión, en una zona peatonal acotada a la altura del río, complicaba mucho el acceso de las ambulancias o servicios de emergencia.

También eran habituales los cruces indebidos de jóvenes bebidos por la rotonda de Puerta Palmas o los aparcamientos en uno de los carriles. En la nueva ubicación de Caya se ha valorado precisamente la amplia zona disponible que permite actuar a los servicios sanitarios y a los agentes que vigilan las multitudinarias concentraciones o la cercanía con el Hospital Infanta Cristina en el caso de traslado hospitalario. El Ayuntamiento también se comprometió a instalar en Ifeba aseos químicos portátiles y contenedores de basura.