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El Cerro Gordo estrena parroquia en el local de la asociación de vecinos

    El Cerro Gordo estrena parroquia en el local de la asociación de vecinos
    • El arzobispo inaugura mañana la nueva iglesia que ha recuperado el mobiliario de otras parroquias de la ciudad

    El Cerro Gordo es un barrio joven con 6.000 familias, la mayoría de ellas muy jóvenes, y por eso, han tomado el nombre del Papa de los jóvenes, San Juan Pablo II, para bautizar la parroquia que mañana domingo abrirá las puertas en la calle Lady Smith, en el local donde hasta ahora tenía su sede la asociación de vecinos.

    El arzobispo de Mérida-Badajoz, Celso Morga, será el encargado de inaugurarla a las doce del mediodía. A partir de ahí, el día a día de la parroquia estará en manos de Manuel Fernández Rico, quien a mediados de septiembre se despidió de la parroquia de San Fernando y Santa Isabel, a la que llevaba vinculado tres décadas, para empezar de cero a crear la comunidad cristiana de la barriada del Cerro Gordo.

    «La parroquia es una apuesta fuerte del arzobispo por dar respuesta a una necesidad de acompañar a los vecinos del Mirador del Cerro Gordo con el deseo de acoger a los niños, jóvenes, mayores, enfermos, a los que lo están pasando mal y a los que lo están pasando bien», explica su párroco, quien ha decidido trasladarse a vivir al barrio. «Voy a tener dedicación exclusiva al barrio y a la gente de aquí», añade.

    Hasta ahora los vecinos del barrio para recibir misa, catequesis o formación religiosa cristiana tenían que desplazarse o bien a la parroquia de Villafranco del Guadiana o bien a las iglesias de los barrios pacenses más próximos como la de San Roque y Santísima Trinidad, la de Jesús Obrero en el Cerro de Reyes o la de San Pedro en Suerte de Saavedra.

    La parroquia del Cerro Gordo es «low cost». Este es el calificativo que emplea su párroco para referirse a que para amueblarla se han reciclado piezas de otras iglesias y en su decoración se han empleado materiales sencillos y de bajo coste. Así por ejemplo, la vidriera que adorna la entrada de la parroquia con una imagen de San Juan Pablo II es, en realidad, un vinilo, al igual que las cruces doradas y verdes de la puerta de entrada a la parroquia.

    En su interior, una sencilla cruz de madera sin imagen preside el altar. Se ha hecho expresamente para la parroquia del Cerro Gordo. «Es el recuerdo de la cruz que se ha utilizado en la Jornada Mundial de los Jóvenes del Papa Juan Pablo II», detalla Fernández Rico. Junto a ella, un curioso cuadro que llama la atención porque se aleja de la iconografía cristiana tradicional de occidente. Se trata de una réplica de la Virgen de Chestokova, una imagen mariana de Polonia, a la que -explica Manuel Fernández- el Papa Juan Pablo II le tenía una profunda devoción y «que mejor que tenerla en la parroquia que lleva su nombre».

    El resto del mobiliario es fruto, dice su párroco, «de la generosidad de otras parroquias que bien porque han hecho obras o remodelaciones nos han cedido algunos elementos», cuenta. En concreto, el sagrario se ha traído de la parroquia Virgen de Guadalupe, que tras las obras de remodelación estrenará uno nuevo, y de la parroquia de San Fernando son algunos de los bancos, la sede y el ambón.

    Sede provisional

    La nueva parroquia, que es la número 22 de la ciudad, iniciará su andadura en el barrio con una misa todos los domingos a las 12.30 horas. No obstante, como explica su párroco «va a haber catequesis, celebraremos bautismos, acompañaremos a la gente mayor y vamos a hacer lo mismo que se hace en cualquier parroquia». La sede, que también atenderá a los vecinos del Golf Guadiana, tiene capacidad para albergar a algo más de 50 personas.

    La nueva parroquia será la sede provisional de la futura iglesia del Cerro Gordo. El Arzobispado ya ha solicitado al Ayuntamiento de Badajoz la cesión de unos terrenos entre los adosados de la calle Batalla de la Albuera para construir el nuevo templo. De momento, no hay plazos y en este aspecto su párroco se muestra prudente: «El primer objetivo que nos marcamos aquí es crear y construir comunidad para, en un tiempo, dar el salto de este pequeño espacio a un espacio mayor como puede ser una iglesia, que responda a las necesidades del barrio».