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El PSOE acusa al PP de actuar con mala fe en el caso del alcalde de Táliga

  • Un fallo del TSJEx desestima cualquier persecución política en el fin del contrato laboral del regidor, según los socialistas

El PSOE ha exigido al PP que se disculpe tras la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura (TSJEx) que desestima cualquier «persecución política» en la finalización del contrato temporal en el Ayuntamiento de Olivenza del alcalde popular de Táliga, en Badajoz, David Fernández.

El secretario general del PSOE provincial, Rafael Lemus, y el alcalde de Olivenza, Manuel González Andrade, comparecieron ayer para recriminar al PP haber actuado de mala fe en este asunto para querer sacar rédito político.

Lemus y González Andrade dieron a conocer la sentencia emitida por el TSJEx tras la demanda interpuesta por el alcalde de Táliga, referente al cese de su contrato temporal de duración determinada como agente local de empleo y desarrollo local en el Ayuntamiento de Olivenza. En la demanda, se acusaba al equipo de gobierno oliventino actual de «persecución política por cuestiones ideológicas».

En este sentido, Lemus lamentó que «algo que debía ser un asunto estrictamente laboral, el Partido Popular lo haya convertido en uno político». El secretario general provincial del PSOE señaló que el TSJEx estima que no existe ninguna prueba donde se demuestren las acusaciones vertidas por el PP, quien acusaba al Ayuntamiento socialista de Olivenza de realizar una «persecución política discriminatoria por cuestiones ideológicas».

Ante estas graves acusaciones por parte del PP extremeño, Lemus aseguró que el PSOE «no persigue a nadie políticamente y siempre actúa con la ley en la mano».

González Andrade acusó a David Fernández de «baja talla moral y ética» por la grabación, sin consentimiento, que presentó como prueba y fue desestimada. También instó al PP a que «no salga solo en defensa de un trabajador» sino que «lo haga por todos los empleados a quienes en su día el exalcalde popular de Olivenza, Bernardino Píriz, despidió por puro capricho».