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Pardaleras acude al Seprona para dar con el foco del mal olor de los arroyos

Tras la limpieza de los cauces del Rivillas y Calamón, el foco del hedor solo puede ser el agua.
Tras la limpieza de los cauces del Rivillas y Calamón, el foco del hedor solo puede ser el agua. / J. V. ARNELAS
  • La limpieza de los cauces del Rivillas y el Calamón no ha acabado con el hedor que afecta a los vecinos de cuatro barrios

La asociación de vecinos de Pardaleras ha pedido al Seprona -el servicio de protección de la naturaleza de la Guardia Civil- que investigue el origen de los malos olores que desprenden los arroyos del Rivillas y el Calamón.

En una carta, el presidente de la barriada, Juan José Martín, solicitó ayer información sobre qué clase de vertidos se tiran a los arroyos y en qué puntos para atajar un problema que afecta de lleno el día a día de los vecinos de cuatro barrios: Pardaleras, Antonio Domínguez, Cerro de Reyes y San Roque.

Los trabajos de limpieza de los cauces llevados a cabo por la Confederación Hidrográfica del Guadiana durante este verano no han acabado con el problema del fuerte hedor que desprenden los arroyos. Pese a la limpieza a fondo y la retirada de la maleza, animales y basura que acumulaban los cauces, la pestilencia no se ha erradicado y el foco no puede ser otro que el agua que llevan los arroyos.

«Han limpiado los cauces y han quedado estupendos, pero sigue oliendo mal, lo que nos hace pensar que en algún punto del cauce del Rivillas se producen vertidos», explica Martín, quien añade que confía en que el Seprona pueda facilitarle la información sobre qué tipo de vertidos acaban en los arroyos y desde dónde se producen.

Vertidos de aguas fecales

«Por el olor a cloaca, nosotros sospechamos que se están vertiendo en algún punto del cauce aguas fecales, de hecho ya nos han dicho que hay arquetas que rebosan la porquería y vierten al río», argumenta el representante de los vecinos de Pardaleras, quien lleva la iniciativa del frente común formado con los otros tres barrios afectados.

Los vecinos, sobre todo los de las viviendas más próximas a los cauces, llevan meses quejándose del desagradable olor de los arroyos que les obligan a mantener cerradas las ventanas o a convivir con el hedor. Pero no solo ellos, como explica Martín, «por la carretera de Circunvalación y por el parque del Rivillas y el Calamón no se puede pasear porque es insoportable el olor». Los vecinos, amparados por la normativa europea y española que prohíbe arrojar vertidos incontrolados a los ríos, están decididos a descubrir qué se arroja y desde dónde para denunciarlo ante el organismo competente y «darle una solución definitiva porque aunque cuando vengan las lluvias el olor se mitigará, el resto del año tenemos que estar conviviendo con el problema», dice.

Para ello, tienen abierto un segundo frente. Tras la denuncia que presentaron este verano a la Consejería de Sanidad y Políticas Sociales de la Junta las cuatro barriadas, a las que se sumó además la asociación Cívica 'Ciudad de Badajoz', sobre la insalubridad de los arroyos que desembocó en su limpieza, ahora piden que les revelen los resultados del análisis de calidad del agua. «Sanidad nos ha respondido que las actuaciones de control que han llevado a cabo se han comunicado a los organismos competentes, pero nosotros también queremos conocer los resultados», pide Martín.

Creen que con esta información junto con la que les pueda facilitar el Seprona «nos dará las piezas del puzle que faltan para saber de dónde vienen los malos olores», concluye el representante de Pardaleras.