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Los vigilantes acaban con los saqueos en el 'edificio azul' de Cerro Gordo

Fachada del 'edificio azul' sin terminar en Cerro Gordo. :: C. Moreno
Fachada del 'edificio azul' sin terminar en Cerro Gordo. :: C. Moreno
  • Los vecinos esperan que algún banco o inmobiliaria venda «de una vez» las viviendas que se quedaron sin terminar

Por si alguien tiene alguna duda, los carteles del perímetro advierten de que se trata de una propiedad vacía pero controlada por una empresa de seguridad. El 'edificio azul', saqueado durante años en la urbanización Cerro Gordo, ya no es tan vulnerable al rebusco de cobre, baños o persianas.

Los vecinos explican que disfrutan de cierta tranquilidad desde que se ve por allí a dos vigilantes y se tapiaron los locales de la planta baja.

Gregorio Estévez, el presidente de la asociación vecinal, cuenta que desde la asociación también intentaron solucionar el problema para evitar la patada a la puerta. El año pasado enviaron una carta al Ministerio del Interior proponiéndoles que se quedara con la promoción sin terminar para reconvertirla en viviendas para agentes de la Policía Nacional y Guardia Civil de Badajoz. Desde el Ministerio le agradecieron el interés y la voluntad por colaborar con las fuerzas de seguridad, pero no se comprometieron a mucho más porque en realidad este tipo de decisiones implican a más administraciones.

En el barrio, cuenta Estévez, viven militares y agentes que trabajan en las bases militares de la ciudad y algunos de estos vecinos fueron los que propusieron esta idea. «Estábamos muy preocupados porque la gente temía que aquello fuera un foco de conflicto». Un responsable de la Policía incluso participó en una charla para asesorarles sobre cómo evitar los enfrentamientos con los asaltantes.

En el 'edificio azul', explica Estévez, no se metió nadie a vivir, más bien se convirtió en la despensa de los que buscaban material vendible en chatarrerías y el mercado negro.

Fue ese trasiego de gente lo que alarmó a los residentes del entorno de la plaza Conde de la Torre de Fresno. Estévez también intentó dar con el verdadero propietario para conocer qué planes tenían, pero no parece una tarea sencilla.

La promotora que hizo la obra quebró y el reparto de activos ha ido dividiéndose por una red de entidades financieras o inmobiliarias y nadie tiene muy claro a quién deben llamar. «Ahora se escucha que una de las inmobiliarias que trabaja con la Sareb tiene interés en venderlo, pero son rumores, no sabemos si es cierto».

En Cerro Gordo tampoco extraña esta opción. Entre las oferta en venta que mantiene la Sareb a través de la compañía Idealista hay más de una veintena en el barrio y, por lo que cuentan, ahora se ve a más gente que antes interesándose por mudarse.

Cerro Gordo supera ya los 6.000 habitantes censados, en parte, gracias a los adosados que se han vendido en los últimos meses. Cada vez quedan menos casas vacías y menos quebraderos de cabeza.

Miguel Ángel Prieto fue uno de los que avisó a la Policía Nacional cuando vio a varios hombres merodear por el 'edificio azul'. «Se lo llevaron todo, yo no sé cómo estará ahora, pero esto estaba casi para entrar a vivir».

Recuerda que hace dos años, cuando sufrieron la primera oleada de ocupación, dos o tres grupos entraron en un chalet en el que la inmobiliaria guardaba dentro las llaves de las casas de toda la calle, por lo que los falsos inquilinos tuvieron acceso a numerosas viviendas. La presión vecinal hizo que los que pretendían usar las casas se marcharan y los propios residentes de la zona recuperaron las llaves.

No es el único que agradece la vigilancia y el sellado de algunas propiedades cerradas. «No nos pueden dejar a los que vivimos aquí la responsabilidad de cuidar algo que es de otros. Si no se puede vender un bloque, no se vende, pero al menos no generes un problema a los demás».

Con esa sensación, con la de cohabitar con un problema, han convivido en los últimos años. Pero hoy ya se habla en pasado de este conflicto. El desvelo común ahora es el nuevo colegio.