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Los bares quieren cerrar en Almossassa a las cinco y los vecinos a las tres

Veladores de la Plaza Alta durante la pasada Noche en Blanco. :: HOY
Veladores de la Plaza Alta durante la pasada Noche en Blanco. :: HOY
  • La Policía Local tiene que decidir si autoriza dos horas extras al horario de verano por la fiesta

Tanto Carlos Bernáldez como Teresa Benítez esperaban ayer noticias del Ayuntamiento, aunque con intereses distintos.

Bernáldez cree que la Policía Local autorizará entre hoy o mañana las dos horas extras que pidieron hace dos semanas para que los hosteleros del Casco Antiguo aprovechen la madrugada festiva de Almossassa y Benítez quiere que se deniegue la petición. El representante de Cetex, la patronal hostelera de la ciudad, explica que con los últimos precedentes -la Noche en Blanco o la edición del año pasado- no hay muchas dudas. Por lo que cuenta, las conversaciones previas con Germán López Iglesias invitan al optimismo. La fiesta suele aglutinar a más de ocho mil personas en el Casco Antiguo y los dueños de bares y cafeterías quieren trabajar hasta la cuatro y media o las cinco de la mañana.

En el lado opuesto, la presidenta de la Asociación contra el Ruido Espantaperros -promovida por vecinos del Casco Antiguo- insiste en que no tiene mucho sentido este añadido porque la celebración de la fundación de la ciudad arranca por la mañana, se mantiene por la tarde y las actividades programadas terminan a las once de la noche. Las tres, hora habitual de cierre en verano, es más que suficiente para sacarle partido a la fiesta a juicio de los residentes.

El alcalde Fragoso explicó ayer que, de momento, están estudiando la propuesta de Cetex y que se esforzarán en equilibrar ambas posiciones. A sabiendas de que está en medio de posturas tan alejadas, ya asume que la decisión que tome no contentará a todos. Almossassa, como ocurrió en la Noche en Blanco, vuelve a poner de manifiesto que la conciliación entre empresarios y vecinos queda muy lejos. Se repite además el pulso de la edición anterior, pero en esta ocasión los vecinos albergan la esperanza de que al menos le den una explicación. «Ya el año pasado pedimos que no se autorizara y ni nos respondieron».

Zona saturada

El Casco Antiguo lleva ya seis años como zona saturada de ruidos. En la práctica, esta limitación implica que el Ayuntamiento no puede conceder más licencias para bares o pubs, se mantienen los 73 actuales y los nuevos negocios que se montan lo hacen sobre espacios que ya tenían el permiso municipal con anterioridad.

El año que viene se tiene que estudiar de nuevo esta declaración. Hernán Cortés, Meléndez Valdés, Muñoz Torrero, Plaza de España, Francisco Pizarro, San Juan o Virgen de la Soledad son algunas de las calles que entran dentro de este mapa del ruido limitado.

Desde Cetex entienden que este instrumento resulta eficaz y protege a los vecinos. «Todos los bares están insonorizados y tienen sus limitaciones de volumen. El ruido no lo generan los locales, viene por los botellones. En San Atón se meten cuatro mil personas en Carnavales y no hay ningún bar en la plaza». Bernáldez pide que a la hora de abordar los conflictos del ocio nocturno no se achaque toda la responsabilidad sobre los empresarios porque la inmensa mayoría cumple con las ordenanzas de horario y aforo.

Desde la asociación vecinal alertan por el despoblamiento residencial que acarrea este conflicto. «Ya no es tan raro encontrarte con gente que decide irse del barrio porque no pueden descansar los fines de semana». Teresa Benítez pide que el problema no se aborde solo como algo puntual de las fiestas sino como algo reiterado. El concejal Germán López Iglesias dijo a principios de verano, ante las quejas por la Feria de San Juan, que la Mesa del Ruido, con representación de empresarios, políticos y vecinos debe aportar soluciones, aunque es un tema complejo que requiere consenso.