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La Alcazaba estrena dos recorridos

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Imagen de La Alcazaba / HOY

  • Quienes visitan la zona recién rehabilitada echan en falta indicaciones que aclaren los itinerarios y paneles informativos sobre el yacimiento

Se ha convertido en la gran atracción de la Alcazaba. El tramo recién rehabilitado del recinto amurallado, comprendido entre los Jardines de la Galera y la Puerta del Alpéndiz, atrae a multitud curiosos que quieren saber cómo ha quedado esta zona del monumento más importante de la ciudad. Gracias a las obras que se han llevado a cabo durante el último año, esta parte de la fortificación árabe ha podido incorporar varias novedades entre las que se encuentran nuevos recorridos y restos arqueológicos que hasta el momento no se podían contemplar.

Aunque los visitantes que se acercan a la Alcazaba se quedan sorprendidos con los resultados de la actuación, la complejidad de la zona recuperada hace que muchos se despisten y no sepan cómo moverse por ella o no entiendan qué importancia tienen los hallazgos realizados durante los trabajos arqueológicos.

Sólo con observar el comportamiento de quienes se desplazan hasta allí para descubrir esta parte del recinto árabe inaugurada hace unas semanas, se identifican varios problemas.

El primero es la falta de indicaciones que aclaren los dos nuevos itinerarios que han surgido tras las obras. Ahora se puede recorrer toda la muralla por el adarve, es decir, caminar por la parte superior del lienzo o pasear desde los Jardines de la Galera hasta la Puerta del Alpéndiz. Hay muchas personas que, al estar en un lado, no saben cómo llegar al otro. De hecho, se preguntan entre ellos qué deben hacer para poder realizar cada recorrido.

«¿Cómo podemos subir ahí para continuar el paseo?», le preguntaba una pareja a un grupo de amigos que había salido la mañana del miércoles pasado para constatar los cambios en este sector de la fortificación.

Precisamente por la parte alta de la muralla caminaba Mari Carmen con su marido, con el que comentaba la gran cantidad de vestigios históricos que han salido a la luz. «Madre mía, todo lo que ha aparecido aquí, ¿pero qué será?», se preguntaba.

Las dudas que tenía Mari Carmen les surgen a muchos visitantes. Actualmente ven un amasijo de estructuras de piedra que nadie entiende. Los usuarios echan en falta paneles informativos que expliquen qué son los espacios que han aparecido, para qué servían o a qué época pertenecen. «Quienes se asoman para ver el yacimiento no saben qué son esos restos ni cuál es su importancia. Deben acondicionar el área adecuadamente para garantizar su conservación e instalar los carteles explicativos para acercar la historia al público en general», apunta José Manuel Bueno, presidente de la asociación Cívica, colectivo que trabaja para proteger el patrimonio de la ciudad.

HOY se ha puesto en contacto con el Ayuntamiento de Badajoz para saber si tiene previsto instalar señales o tablones informativos, pero no ha obtenido respuesta.

La zona ha cambiado bastante en los últimos meses. Uno de los mayores atractivos es que ahora se puede llegar desde los Jardines de la Galera hasta la Puerta del Alpéndiz a través del semibaluarte de San Antonio. Esta nueva conexión permite contemplar y recorrer una parte de Alcazaba hasta ahora inaccesible. Además, en este paseo se pueden observar las cañoneras construidas por el ejército francés en el siglo XIX, la muralla original, las torres circulares de época taifa que han aparecido y el antemuro de ese lienzo tal y como se puede apreciar en la fotografía número 2.

Desde el parque se puede subir al semibaluarte de San Antonio gracias a la instalación de una pasarela metálica. Bordeando este espacio se llega a la puerta del Alpéndiz, que conecta con el corredor que se ha habilitado tras el vaciado de tierra que se ha realizado durante la excavación. Por él discurre el antemuro destapado.

Al final de este paseo se encuentra el conjunto del Alpéndiz, de época almohade, que sólo se puede visitar haciendo este recorrido ya que el acceso desde el interior de la Alcazaba ya no es posible. La salida que existía junto al antiguo pabellón de autopsias ha sido cerrada con una verja. Por eso, quienes lleguen hasta ese punto tendrán que dar la vuelta y volver a salir por la Galera. Así, las visitas al Alpéndiz están limitadas por el horario de los jardines.

Segunda ruta

El otro itinerario que se acaba de estrenar es el que discurre por el adarve de la Alcazaba, un paseo que hasta el momento no era posible. Tras la última intervención, los visitantes pueden rodear todo el recinto caminando por la parte superior de la muralla. Quienes vengan desde la Torre de Espantaperros o desde el tramo recuperado durante las obras que se llevaron a cabo en la primera fase pueden continuar su trayecto por la zona en la que se ha intervenido hace escasamente unos meses.

Esta segunda ruta se ha creado durante los trabajos gracias a la reconstrucción del muro almohade en aquellos puntos en los que había desaparecido. En este tramo se han encontrado hasta tres torres circulares pertenecientes al lienzo taifa, cuya superficie es visible en una gran franja. Son las que también se pueden contemplar desde el corredor que llega hasta el complejo del Alpéndiz.

Hasta ahora, el paseo por el adarve llegaba hasta la puerta de la cafetería de la facultad de Documentación y a partir de ahí no se podía pasar. Esto ya no será así y el visitante podrá continuar hasta la torre del Alpéndiz para enlazar con la zona rehabilitada en la primera fase. Esta conexión se ha logrado colocando pasarelas, escaleras y vallas metálicas a lo largo de todo el trayecto para garantizar la seguridad de las personas.

Durante este recorrido se puede observar el campo arqueológico situado en el solar que se utilizaba de aparcamiento, restos que han salido a la luz durante las excavaciones. El terreno ubicado junto a la facultad de Documentación y la Biblioteca de Extremadura se ha convertido en un gran yacimiento histórico, tal y como se detalla en la fotografía número 1 que acompaña a este reportaje.

Vestigios históricos

Precisamente este área es otra de las grandes novedades que ha incorporado esta parte de la Alcazaba. La mayoría de las estructuras que se han destapado formaron parte de un complejo termal árabe vinculado al palacio de época taifa. Además de las salas de baño se han identificado las instalaciones subterráneas que permitían el calentamiento y la conducción del agua. También se conserva la red de alcantarillado. Asociados a estas termas, se han localizado los restos de lo que pudo ser un jardín que en su día sirvió de zona recreativa y de ocio.

Entremezclados con estos espacios, se han descubierto restos de viviendas que se unieron a la casa fuerte de Hernán Gómez de Solís, del siglo XV. También se ha recuperado parte de las cimentaciones del antiguo Hospital Militar, construido a mediados del siglo XIX sobre lo que fuera el Hospital del Rey.

En la franja del muro cercana a la cafetería de la Facultad de Documentación, en el subsuelo, se ha destapado el portillo de época islámica que comunicaba el interior de la Alcazaba con los Jardines de la Galera. De momento este paso permanece clausurado por seguridad.

Los restos arqueológicos desenterrados se han dejado vallados y al descubierto, una solución similar a la que se aplicó en el yacimiento de la primera fase. En esta ocasión, además, se han apuntalado varias zonas para evitar que se desprendan los muros como ha ocurrido en otras áreas rehabilitadas anteriormente.

Arqueólogos y arquitectos consultados por HOY reconocen que en estas condiciones los vestigios están expuestos a las inclemencias meteorológicas (viento y lluvia) así como a posibles actos vandálicos.

De hecho la intención inicial del Ayuntamiento, tal y como comentó el portavoz del Gobierno local, Germán López Iglesias, era mantener a la vista los restos pero adecuadamente protegidos, para lo que pidió apoyo a la Junta. Si las soluciones técnicas eran muy costosas y el Ayuntamiento no contaba con ayuda, el Consistorio apostaba por enterrarlos de nuevo bajo tierra para preservarlos hasta que hubiese fondos para poder recuperarlos. El objetivo era evitar que se repitiese la situación en la que están los restos de la primera fase, que ya han sufrido desprendimientos o se llenan de basura.

Desde la Cívica reclaman que se acondicionen los espacios arqueológicos que han salido a la luz durante las dos actuaciones. «Estamos preocupados por los antecedentes negativos que tenemos. No queremos que vuelva a pasar lo que ha sucedido con los hallazgos realizados en el primer tramo rehabilitado, que se mantienen a la intemperie. Es necesario que la Junta y el Ayuntamiento se pongan de acuerdo para asignar la dotación económica para preparar estas áreas», destaca Bueno.