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La obra de la Trinidad lleva tres meses parada y acumula diez de retraso

Vista general del baluarte de la Trinidad que aún continúa en obras.
Vista general del baluarte de la Trinidad que aún continúa en obras. / J.V. Arnelas
  • Queda pendiente el acondicionamiento del yacimiento arqueológico y rematar detalles en la muralla del baluarte

La grúa que hasta hace poco tiempo dominaba el interior del baluarte de la Trinidad ya ha desaparecido pero por el entorno aún se pueden ver vallas, tubos, cables, palets de madera y cubos, además de numeroso material de obra. Ya no hay operarios ni máquinas, pero los trabajos no se han acabado en este monumento que sigue patas arriba casi dos años después de que empezara la excavación arqueológica y un año después de que arrancasen las labores propias de restauración.

La actuación lleva paralizada alrededor de tres meses. Además, debía estar concluida a finales de octubre del año pasado, por lo que acumula diez meses de retraso.

Antes del verano la actividad se detuvo debido a que hacía falta una inversión complementaria para terminar la obra, que en un principio fue adjudicada a Acciona Infraestructuras por 611.514 euros.

A dicha cantidad habría que sumarle los 60.121 euros que el Ayuntamiento ha reservado para rematar el proyecto.

Según cuentan fuentes próximas a la obra, queda pendiente el acondicionamiento del yacimiento arqueológico. Además de vallarlo, tienen que acabar de instalar la pasarela de acceso para que el público pueda bajar a ver los restos. También falta por finalizar pequeños detalles de la muralla, como por ejemplo colocar todas las barandillas en el muro de hormigón recién levantado que servirán para garantizar la seguridad de los visitantes que paseen por la parte superior de esta estructura. De igual modo, faltaría limpiar y despejar la zona para dejarla a punto.

El pasado mes de julio el portavoz municipal, Germán López Iglesias, explicó que aproximadamente quedarían unos dos meses de trabajo para acabar los arreglos y poder abrir finalmente al público tanto este tramo de la muralla abaluartada como el parque habilitado en la zona inferior.

HOY se ha puesto en contacto con el Ayuntamiento de Badajoz para saber cómo van los trámites para terminar la intervención y cuáles son los plazos que manejan, pero no ha obtenido respuesta.

Cambio

De la obra lo más llamativo es la construcción de un muro de hormigón en el interior del recinto. Esta operación, cuyos trabajos se han extendido desde finales de 2015 hasta mediados de este año, ha llamado mucho la atención tanto de viandantes como de colectivos políticos y ciudadanos. De hecho, ha sido una medida algo controvertida ya que muchos vecinos y agrupaciones han cuestionado su utilidad y el efecto que produce. El cambio de este espacio ha sido notable debido a que se ha añadido este nuevo muro, se han sacado a la luz restos arqueológicos y se han trasladado las esculturas. Además, se han construido dos escaleras e instalado rampas. La recuperación de las garitas y las cañoneras del lienzo también forman parte de esta actuación. La vegetación, que proliferaba por todos lados, también ha sido eliminada.

La Asociación Cívica, por ejemplo, ha hecho un seguimiento del desarrollo de los trabajos y ha ido compartiendo los resultados en su perfil de las redes sociales. Los usuarios han ido vertiendo opiniones de todo tipo, muchas de ellas críticas con la actuación. Badajoz Adelante, partido político liderado por Antonio Manzano, también ha sido muy duro con el proyecto.

Polémicas aparte, lo cierto es que la iniciativa fue evaluada por la Comisión de Patrimonio. En su momento, los técnicos explicaron que la creación de este muro obedecía a cuestiones estructurales.

El objetivo era, precisamente, reforzar el esqueleto del lienzo. El muro funciona como pared de contención del baluarte, muy deteriorado desde que se vaciase en los años 50 para hacer el parque. Entonces, se eliminaron los rellenos y terraplenes interiores. Los arcos de la estructura y la tierra quedaron al descubierto en la parte interior de la muralla, poniendo en peligro su estabilidad. De hecho, este monumento ha sufrido derrumbes y grietas. Con la colocación de este muro pretenden dar solidez al lienzo y garantizar su conservación.

El otro argumento que aportaron los técnicos estaba basado en que la propuesta del proyecto es una recreación de lo que había en origen. Antes de que el baluarte fuese vaciado existía un muro de mampostería y terraplenes.

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