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Badajoz, 80 años después

Frente a frente, una vista aérea del lugar donde en 1936 estaba la antigua plaza de toros. Es el enclave más vinculado a la toma y represión de Badajoz, cuyo espacio ocupa hoy el Palacio de Congresos, que recuerda al viejo coso en sus trazas y altura.
Frente a frente, una vista aérea del lugar donde en 1936 estaba la antigua plaza de toros. Es el enclave más vinculado a la toma y represión de Badajoz, cuyo espacio ocupa hoy el Palacio de Congresos, que recuerda al viejo coso en sus trazas y altura. / HOY/C.MORENO
  • HOY recorre algunos de los escenarios de la toma de la ciudad por los nacionales en la Guerra Civil

Hoy se cumplen 80 años de la entrada de las tropas del ejército de Franco en Badajoz, al mando del coronel Yagüe. Así empezó uno de los capítulos más negros de la historia reciente de la ciudad, que se saldó con miles de muertos y detenidos. Un episodio que rápidamente se conoció internacionalmente como ‘la matanza de Badajoz’ y que ha entrado en la historia como uno acontecimientos más amargos de la Guerra Civil.

De la toma y posterior matanza de Badajoz en 1936 hay muchos estudios y muy poco acuerdo. Los periodistas extranjeros Mario Neves, Marcel Dany, Jacques Berthet, René Brut, Jay Allen y John T. Whitaker ofrecieron los primeros testimonios de lo que ocurrió en la ciudad, que posteriormente los historiadores se han encargado de demostrar, corregir o refutar. El consenso parece una quimera.

HOY ha rescatado de su archivo histórico imágenes de algunos de los lugares de Badajoz que estarán vinculados para siempre con aquel 14 de agosto y los ha enfrentado con el presente. Estas son algunas de las huellas urbanas de 1936.

Cronológicamente, la primera fotografía histórica nos lleva a los días previos al golpe de Estado contra el gobierno de la II República. Desde el campo de San Juan–por entonces la Plaza de la República–, desfilan las tropas, bajando por la calle Obispo San Juan de Ribera y pasando por delante del antiguo Hospital San Sebastián, en cuyos balcones se exhibe la bandera tricolor.

En la foto actual, la fachada principal del Hospital San Sebastián es perfectamente reconocible, pero la ciudad ha perdido la continuidad arquitectónica entre plaza Minayo y calle Obispo, con la desaparición del antiguo Seminario de San Atón y la construcción en su lugar de la plaza que lleva su nombre y de la rotonda que preside Godoy.

La segunda imagen nos traslada hasta el baluarte de la Trinidad y el parque que lleva su nombre y que antes recibía el nombre de parque de la Legión. Por aquí entró la columna de legionarios a la ciudad, bajo las órdenes de Yagüe el día 14 de agosto, avanzando desde San Roque. En este enclave estaba la conocida como ‘brecha de la muerte’, porque la incursión de las tropas sublevadas desde aquí fue clave para la toma de Badajoz. De lo que fue entonces apenas queda rastro más allá del perfil del lienzo de la muralla. Hoy el baluarte de la Trinidad está en obras y los trabajos realizados para salvaguardar la muralla han desvirtuado su aspecto original, a lo que se añade la rampa de acceso, un elemento de nueva construcción. En este enclave se ha dejado, provisionalmente en un lateral, el grupo escultórico de Juan de Ávalos, dedicado a los caídos.

La última fotografía es una panorámica aérea de Badajoz, donde se ve en primer plano la antigua plaza de toros enmarcada en el baluarte de San Roque. Este es, sin duda, el lugar de la ciudad que con más nitidez se asocia al 14 de agosto de 1936, porque en ella tuvo lugar esa noche la que se conoce como la matanza de Badajoz. Hasta allí se llevaron a los prisioneros que, durante el día, fueron apresados por los sublevados y a los que dieron muerte en la madrugada.

De la vieja plaza de toros ya no queda nada, ya que fue derribada. En su lugar, se levanta hoy el Palacio de Congresos, que respeta las trazas y la altura del primitivo coso. Delante puede verse una escultura en forma de rosa, que está dedicada a las víctimas de la represión. Pero falta una placa conmemorativa sobre cuyo texto no se ponen de acuerdo los políticos municipales. A pesar de que han transcurrido ochenta años de aquellos trágicos días de agosto.