Hoy

Un abrazo con trampa

Dos agentes de la Policía Nacional vigilan la calle Menacho, ayer. ::ARNELAS
Dos agentes de la Policía Nacional vigilan la calle Menacho, ayer. ::ARNELAS
  • La Policía Nacional busca a una joven que cometió cuatro hurtos en media hora y luego desapareció sin dejar rastro

Julián estuvo el martes en el mercadillo. Tiene costumbre de ir allí junto a su señora y nunca ha sentido miedo. Pero ese día se le acercó un hombre para pedirle fuego. «Estate quieto ahí, ahora te tiro el mechero –le dije–. Tenía miedo de que se arrimara, uno ya no se fía ni de su padre».

El origen de esa desconfianza está en el episodio que vivió el jueves de la pasada semana junto a la rotonda de las grullas, en el Cerro de Reyes. Según cuenta, eran las 12 del mediodía cuando una chica de poco más de 20 años se aproximó a él para pedirle que firmara un escrito en el que se solicitaba la gratuidad de las prótesis que usan las personas discapacitadas.

La esposa de Julián había entrado un momento antes en una tienda para comprar alpiste. Mientras él esperaba fuera, una chica «bien parecida» se dirigió a él para hacerle una petición razonable. «A mí me pareció bien y decidí firmarle. Cómo le vas a decir que no si es para ayudar a personas que lo necesitan. Pero la joven me dijo que era necesario poner el número de carné para que tuviera validez, de modo que saqué la cartera».

Con la firma y el número del DNI cumplimentado, la chica se marchó. Poco después, la esposa de Julián regresó y el matrimonio subió al coche para desplazarse a una parcela situada a las afueras de la ciudad. «Cuando llegué y eché mano de la cartera me di cuenta de que me faltaban 120 euros. Todavía no sé qué es lo que sucedió, porque yo no solté la cartera en ningún momento».

Seguro de que había sido esa chica la que le había quitada el dinero, decidió desplazarse a la Jefatura Superior de Policía para denunciar lo sucedido. «Y de pronto me encuentro allí con otras tres personas a las que le acababa de robar la misma delincuente».

Julián ha explicado a HOY que el primero de los hurtos fue el suyo, hacia las 12 del mediodía. Unos diez minutos después el asaltado fue un jubilado en la barriada de Ciudad Jardín al que le quitó un cordón de oro que tenía en el cuello; a las 12.25 abordó a otro hombre en el centro comercial La Plaza, en la barriada de Pardaleras, y se apoderó de otro cordón de oro;_y a las 12.40 la víctima fue un varón imposibilitado, también de avanzada edad, con el que volvió a utilizar el truco de la firma para apoderarse de 90 euros cuando se encontraba en la estación de Renfe.

Los cuatro afectados coinciden en señalar que la autora del robo es una joven de entre 20 y 25 años edad, con pelo negro y suelto, que llevaba su rostro maquillado. «Hablaba español perfectamente», añade Julián antes de indicar que seguramente el número de afectados sea bastante mayor. «No me explico todavía cómo me robaron. La policía nos ha dicho que lo mismo te quitan el cordón de oro que un reloj que lleves en la muñeca, son como los malabaristas», añade.

Saber que este tipo de robos se producen ha llenado de intranquilidad a Julián, que ya no camina seguro por las calles de Badajoz. «Ahora voy mirando alrededor buscando caras de personas que puedan ser sospechosas, porque en cualquier momento se te puede abrazar una chica diciendo que te conoce y cuando te des cuenta te han quitado todo».

Los agentes de la Policía Nacional han abierto una investigación para tratar de esclarecer estos delitos. «Normalmente las víctimas son personas de avanzada edad o que sufren alguna disminución física o psicológica», confirma la Jefatura Superior de Policía de Extremadura.

En la mayoría de los casos, el autor suele ser una mujer joven que se aproxima demasiado a un hombre de avanzada edad e incluso lo abraza de forma cariñosa mientras le quita la cartera o algún objeto de valor. «Como medida de precaución lo más conveniente es no hacer ostentación de joyas», alerta María de los Ángeles Jiménez desde la oficina de comunicación de la Policía Nacional.

Julián da fe de que esos cuatro delitos han existido, pero los comentarios que ha escuchado le llevan a pensar que esa misma chica pudo hacer ‘campaña’ en otras localidades de la región antes de desaparecer. «Parece ser que es gente que se desplaza por toda España y que solo permanece unas horas en cada ciudad. Si yo denuncio esto es porque quiero evitar que a otra gente le pase. Uno se siente fatal cuando ve que le roban de esa forma».

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