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Danza para educar en el Santa Engracia

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Ramiro Adrada en una de las actividades del taller de audiovisuales. :: J. V. ARNELAS

  • El programa incluye talleres de música, danza, teatro, artes plásticas y audiovisuales dirigidos a alumnos de Primaria en horario lectivo

  • El proyecto MUS-E cumple 18 años de vida en el centro de la Margen Derecha

Un corro de 12 alumnos de quinto de primaria sentados en el suelo, un profesor y una pregunta: «¿Qué animal te gustaría ser?». Pedro lo tiene claro, quiere ser un pato. Lucas, en cambio, opta por un perro grande. Y entre animales y risas se habla sobre la importancia de la figura de los padres, de dialogar y de respetar el turno de palabra casi sin que se den cuenta.

Con esta actividad ha comenzado Ramiro Andrada, coordinador del Área de Voluntariado y participación Social de la Fundación Yehudi Menuhin (FYME), su día en el Colegio Santa Engracia de Badajoz, ubicado en la Margen Derecha.

Estos niños viven en un barrio con problemas de convivencia en algunas zonas. Sin embargo, gracias a este programa, han podido experimentar otras vivencias positivas como subirse a las tablas del López de Ayala o el Teatro Romano de Mérida ante más de 2.500 personas.

Andrada lleva diez años trabajando con este centro. Nació en Zaragoza, vive en Madrid y ahora Badajoz se ha convertido en otro destino presente en su vida gracias a su trabajo enmarcado dentro del proyecto MUS-E.

Esta iniciativa fue creada por Yehudi Menuhin, considerado uno de los violinistas más grandes de la historia y también reconocido como filántropo (recibió el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1997). El artista defendía la idea de que las artes debían formar parte de la educación y ser accesible a todas las personas. Su objetivo no es otro que el de promover la integración social de niños que viven en una situación de dificultad social.

Bajo esta premisa, trabaja el Programa MUS-E, promovido por esta fundación y que lleva 18 años desarrollándose en este centro pacense. A pesar de que otras escuelas y centros de educación especial también lo han integrado en sus aulas, el colegio Santa Engracia fue el pionero en la región.

Andrada lleva muchos años trabajando en el programa y diez con este centro pacense. Para él, «es un proyecto de aprendizaje con el que se pueden mejorar las metodologías a través del arte, entendido como herramienta de aprendizaje», afirma.

Ramiro Andrada destaca que habría que pararse a reflexionar si el sistema, con el modo de enseñanza tradicional, está marginando a «un sector de la población que no saben aprender de ese modo». Por ello, el programa MUS-E se centra en los centros cuyo índice de absentismo y fracaso escolar es elevado.

En el Santa Engracia se desarrollan actividades entre los alumnos de primero a sexto de primaria. Se les enseña, en horario lectivo, nuevos métodos de aprendizaje. Según Andrada, antiguamente la enseñanza se basaba más en lo auditivo, pero «los chicos de ahora son kinésicos, aprenden a través del gusto, el tacto y el sentido».

Para este artista, es esencial que los profesores desarrollen estas prácticas para que sus alumnos no queden excluidos de la sociedad. Con el fin de evitarlo, se pone en marcha la metodología MUS-E. Son artistas en activo, de diferentes disciplinas como la música, la danza, el teatro o las artes plásticas.

Los artistas introducen su método de trabajo en el aula acompañados siempre por el tutor del curso, con el fin de que este también lo aprenda. Según Ramiro, lo que se busca es que «esa herramienta permita trabajar desde el principio toda la inteligencia emocional, que permita desarrollar la autoestima, la conciencia de uno mismo, y la empatía».

Formación de profesorado

En este programa, es esencial la figura del profesorado. Los alumnos aprenden de un modo distinto pero sus docentes son los responsables de mantener esta línea de trabajo. Por ello, la fundación se preocupa de cuidar tanto a los artistas que participan en el programa como a los profesores.

Alrededor de 100 docentes de toda España se reunieron a principios de curso para trabajar la metodología MUS-E, los criterios de evaluación y los registros de los artistas, entre otros temas. Daniel Pérez, coordinador MUS-E, maestro de Música y tutor de sexto de primaria en el colegio Santa Engracia, fue uno de esos docentes.

Los artistas que participan en el programa deben cumplir dos requisitos: estar dados de alta como autónomos y que estén en activo.

Andrada reconoce que los profesores de este centro «están muy involucrados» y muestran una disposición clara. «Creen en su trabajo y no tienen problemas en echar más horas», afirma.

El programa MUS-E no tiene financiación propia. En el caso del Santa Engracia, la Junta de Extremadura y la Consejería de Educación son las instituciones encargadas de sufragar el proyecto.

Durante 2015, en España se han solicitado 215 proyectos a la Comunidad europea. Solo se han aprobado 18 y uno de ellos ha sido el de este centro.

Se trata de un programa a tres años con 900 horas de talleres, que ya ha comenzado y finalizará en mayo de 2018. Es una acción paralela al programa MUS-E. En nuestro país solo el Santa Engracia y el Ferrandis de Valencia han conseguido esta ayuda. Más allá de nuestras fronteras, en centros de Évora (Portugal) y Roma (Italia).

Alma MUS-E

Pedro Cruz es un artista del mundo de la danza que lleva desde el año 2000 en este centro. Los profesores del centro se refieren a él como el alma del programa MUS-E. Los quince años de experiencia avalan esa definición. Sin embargo, Cruz reconoce que no es sencillo desarrollar este método. «El artista tiene que llevar una mochila muy grande cargada de experiencia y conocimientos porque cada vez que los alumnos entran en el aula es un mundo», asegura.

Para él, la dinámica que se sigue en cada jornada, es diferente en un centro como este. «Muchas veces lo que llevas escrito no te vale de nada. Si ha ocurrido algo en el barrio que los ha perturbado o ha habido una pelea entre ellos, tienes que reinventarte. No se puede usar la misma estrategia día a día», señala.

Durante sus años como artista MUS-E, los objetivos han ido cambiado. Según él, al principio se pretendía que los alumnos tuviesen «otro tipo de sensibilidad, otra mirada con respecto a la vida, que un detalle tan simple como darse la mano, no fuera un problema». Y, a día de hoy, gracias a todo el trabajo que han llevado a cabo en equipo, se ha conseguido.

Cruz reconoce que le gustaría que esos niños que han vivido unas experiencias diferentes en las aulas recuerden, cuando sean mayores, que han hecho «algo diferente».

El Colegio Santa Engracia de Badajoz seguirá trabajando en la idea de utilizar las artes para que sus alumnos tengan las mismas posibilidades en esta sociedad.