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Las excavaciones de la Alcazaba descubren restos de un palacio

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Restos del palacio árabe que se ha descubierto en la Alcazaba. / José Vicente Arnelas

  • Los arqueólogos hallan detrás de la Biblioteca Regional unos baños con juegos tallados en la sillería de piedra

Jugaban al tres en raya mientras se bañaban. Lo hacían los árabes que vivieron en un palacio que hoy se ubicaría en las traseras de la Biblioteca Regional, dentro del recinto de la Alcazaba. Es uno de los secretos que las excavaciones arqueológicas que comenzaron en junio han dejado al descubierto. Pero hay más curiosidades, como que, muchos años después, sobre esa piscina se construyó un corral para ganado, posiblemente para la casa de Gómez de Solís.

Las excavaciones enfilan el último tramo, así que el alcalde, Francisco Javier Fragoso, y la secretaria general de Cultura, Míriam García, acudieron ayer a conocer parte de esos tesoros de la ciudad. Las dos administraciones financian con un millón de euros cada una las obras, que terminarán el 15 de noviembre.

Montserrat Girón les guió el recorrido. Ella es la coordinadora de la empresa de arqueología que realiza la actuación. Han comprobado que la Alcazaba acogió mucho antes un asentamiento prerromano y mucho después de la etapa árabe, tras la conquista cristiana de la ciudad, sufrió varias reformas.

Los trabajos han visto el abaluartamiento del castillo y que varias edificaciones, como el hospital militar del XIX, se relacionaban entre sí. «Hemos registrado todos estos niveles, por lo que hay una lectura completa de la Alcazaba y el cerro de la muela», indicó.

Pérez Urban, García y Fragoso en el baluarte de la Trinidad.

Pérez Urban, García y Fragoso en el baluarte de la Trinidad. / José Vicente Arnelas

Para ella, lo más destacado son los restos del complejo andalusí, que se enmarcan el siglo XII, y esa construcción palaciega que tenía los baños con los juegos tallados en la sillería de piedra.

En segundo lugar, el complejo de los siglos XIV y XV que pertenece a la casa de Hernán Gómez de Solís, que se apropió de la Puerta del Alpéndiz. «Se ve que había algunas casas fuertes previas que Hernán Gómez de Solís une y amuralla».

Montserrat Girón señaló que los trabajos están a punto de terminar. «No vamos a ahondar más y mantendremos la cota islámica como recuperación. Eso no quiere decir que el yacimiento esté a punto de acabar, queda más área y profundidad».

El alcalde, Francisco Javier Fragoso, se mostró satisfecho con los trabajos. Sobre todo, por el hecho de que se deja al aire un parque arqueológico donde se aprecia el punto de conexión de la muralla musulmana, la medieval y la del siglo XVII.

Cree que los hallazgos, algunos incluso del siglo XI, suponen un salto a la hora de valorar el patrimonio de la ciudad y plantear futuras intervenciones de recuperación. Señaló, asimismo, que el Ministerio ha licitado recientemente las obras de recuperación de dos torres junto a la Biblioteca Regional.

La secretaria general de Cultura, Míriam García, valoró que el patrimonio arqueológico de la ciudad se vaya descubriendo y se refirió también a las obras que se desarrollan en el baluarte de la Trinidad. Antes de la Alcazaba, los dos visitaron las obras que comenzaron hace meses en la ronda del Pilar.

Los arquitectos de esa actuación son Carmen Cienfuegos y José Javier Arbués, quien recordó que el proyecto recupera la geometría del baluarte en el siglo XVII.

El baluarte presenta patologías estructurales que se van a tratar de reparar y, durante el desarrollo de las obras han aparecido restos arqueológicos que han condicionado el proyecto original. Entre ellos, restos de la muralla medieval de la ciudad que los expertos datan en el siglo XIII. Mide prácticamente cuatro metros y es el único tramo que ya existe al descubierto en Badajoz. También han aparecido restos de la puerta de la Trinidad y de un convento.

El objetivo de la intervención es recuperar el paseo de ronda original que unirá este baluarte a la Alcazaba, pero no será posible inicialmente porque la pasarela que se iba a construir para salvar la ronda del Pilar no se ejecutará en esta primera fase de las obras por falta de disposición económica. Sin embargo, sí que se podrá recorrer todo el baluarte, de forma que se podrá comprender mejor el uso que tenía originalmente.

La actuación ha tenido que incluir la creación de un muro de hormigón que servirá de contención, y se hará una escalera para subir al adarve de forma que los visitantes puedan recorrer por partes el baluarte con su forma y geometría inicial.

Esta obra también incluirá parte de la musealización que explicará a los visitantes qué se ha encontrado y cuál era su función. Se dejará un espacio arqueológico para que los pacenses y turistas puedan interpretar el pasado de la ciudad.