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De las piezas de un mosaico a polígonos en las columnas del patio

Además de cálculo, las matemáticas también se aprenden con observación. Lorenzo Blanco acompañó ayer a dos grupos de tercero de Magisterio al Museo Arqueológico para demostrar a los futuros maestros que hay otras formas de enseñar. En el patio, por ejemplo, hay siete tipo de arcos distintos y los jóvenes tuvieron que identificar los polígonos en cada uno de ellos. Con esta observación descubrieron que el patio no formaba un cuadrado como se aprecia a simple vista, sino un trapecio. También propuso calcular a través de la escultura de un brazo la estatura del hombre al que pertenece la extremidad. «Los chicos de Secundaria siempre empiezan a calcular, pero los de Primaria son más prácticos, buscan a alguien que tenga un brazo similar y dicen la estatura del modelo». Otro ejercicio pasa por calcular los miles de estelas que forman el mural del mosaico romano o verificar cómo la compensación de la media permite acercarse siempre al número exacto de monedas que hay en una vasija. Cuando todos dan una cifra, por muy alejadas entre sí, la media siempre es próxima al número exacto.