Hoy

El Museo Arqueológico tendrá un itinerario matemático para visitantes

Lorenzo Blanco y sus alumnos de Magisterio en una prueba del itinerario matemático. :: J. V. Arnelas
Lorenzo Blanco y sus alumnos de Magisterio en una prueba del itinerario matemático. :: J. V. Arnelas
  • Un grupo de investigación de la Facultad de Educación ha diseñado problemas partiendo de figuras, formas y mediciones de las piezas

El catedrático Lorenzo Blanco lleva años demostrando que se puede enseñar matemáticas aplicándolas a la vida cotidiana. Es de los que cuando pide a sus alumnos de Didáctica que diseñen un problema para chicos de Primaria o Secundaria les recomienda que lo lleven a lo conocido. Nada del tren que sale del punto A y quiere llegar al B, sino del vecino que quiere ir de San Francisco a San Andrés. Y para enseñar geometría, las figuras y los arcos de la Plaza Alta valen tanto como la mejor enciclopedia. Y en ese empeño por la divulgación a través de lo cercano, lleva tiempo organizando visitas guiadas al Museo Arqueológico Provincial de la Alcazaba. Ha diseñado varios problemas donde los chicos tienen que fijarse en varias piezas para resolverlos. Dice que lo hace por un doble objetivo, por un lado pretende que los jóvenes se acerquen al museo y por otro demostrar que las matemáticas, ni son tan difíciles ni tan aburridas.

Pero ahora ha dado un paso más y pretende que esos mismos ejercicios se conviertan en un itinerario para todos los visitantes que se pasen hasta el Arqueológico. El año pasado, parte del equipo de investigación que dirige en la Facultad se puso a trabajar en esta iniciativa. Visitas, fotos a las colecciones y redacción de planteamientos matemáticos fue el trabajo de campo. La segunda fase consistió en ver la acogida que tienen estos planteamientos en los chicos y ordenarlos por grado de dificultad, hay cuestiones básicas para Primaria y otras más complejas, dirigidas a público de Secundaria.

Lorenzo Blanco estima que para verano tendrán el itinerario definitivo del museo. «La idea es que todo quede muy claro, que la gente, cuando los lea, no tenga dudas sobre lo qué se pregunta y se centren en resolverlo».

La hoja de ejercicios se podrá consultar en Internet, pero en un futuro alguna institución que colabore con el Arqueológico podría editarla. Blanco advierte que este tipo de circuitos son cada vez más comunes porque se trata de llegar a un viajero exigente, que le interesa la ciencia y la divulgación. Y pone como ejemplo la cantidad de estudios matemáticos que se han editado sobre monumentos emblemáticos como la Alhambra de Granada o la Mezquita de Córdoba. «Salen conclusiones asombrosas y consigues que la gente se acerque con otros ojos a algo que han visto muchas veces». Por eso defiende este mismo modelo para Badajoz. «En algunas ciudades, cuando alguien se acerca a la oficina de turismo, le entregan también su circuito científico. Aquí, por ejemplo, hay varios relojes de arena, y puede que a algunos visitantes les interese conocerlos».

Más allá del éxito turístico, Blanco no tiene ninguna duda de que con estudiantes resulta un método infalible para fomentar el interés por la ciencia. «Normalmente son sesiones de dos horas, pero muchas veces, a los de primaria, les tenemos que decir que nos vamos porque cierran. Cuando terminan el programa planeado, piden más ejercicios». Es otra forma de dar clases.