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Los discapacitados dan la clase

María Casado dirige una de las dinámicas en el colegio Juan Vázquez con el apoyo de Rosa Antolín. :: c. m.
María Casado dirige una de las dinámicas en el colegio Juan Vázquez con el apoyo de Rosa Antolín. :: c. m.
  • Son los propios afectados los que han visitado colegios e institutos con el objetivo de fomentar un cambio de actitudes en la sociedad

  • Personas con discapacidad intelectual protagonizan una campaña de sensibilización

María Casado Gallego se declara una apasionada de la música y la danza. «Me encanta bailar. Lo malo es que ahora he tenido que aparcarlo porque me estoy preparando las oposiciones para ordenanza». María tiene aficiones comunes y se muestra como cualquier persona normal con proyectos de futuro. Las palabras de esta joven de Valdetorres (Badajoz), afincada en la capital pacense, transmiten energía y entusiasmo. Su mirada radia la seguridad de alguien que ha crecido a base de superar todo tipo de dificultades.

María es discapacitada intelectual, una afección que marca su día a día desde pequeña. Esta situación supone una limitación en su funcionamiento intelectual y en sus habilidades, lo que le ha generado a lo largo de su vida numerosos problemas.

«La gente muchas veces te insulta o te discrimina porque eres diferente. Yo siempre digo que somos normales, aunque hay cosas que nos cuesta más aprenderlas o hacerlas», dice. Convencidos de que la diferencia es un valor que enriquece a cualquier individuo, usuarios y profesionales de la Federación de Asociaciones en Favor de las Personas con Discapacidad Intelectual de Extremadura (Feaps) han organizado una campaña de sensibilización dirigida a jóvenes de entre 8 y 16 años.

La iniciativa, denominada 'El valor de la diferencia', se llevó a cabo desde el mes de mayo hasta finales del año pasado. Contó con una subvención concedida por el Sepad, dependiente de la Consejería de Salud y Política Sociosanitaria.

La particularidad estuvo en que fueron los propios usuarios con discapacidad intelectual, acompañados de profesionales, los que desarrollaron las dinámicas que se realizaron en los campamentos de las vacaciones de verano, colegios e institutos de la región. Participaron un total de 23 afectados y se llevaron a cabo unas 70 acciones, la mayoría de ellas en la provincia de Badajoz. «Son ellos los que adoptan un papel totalmente activo en las actividades que se han propuesto. Se trata de fomentar un cambio de actitudes en la sociedad a través del conocimiento y la aceptación», indicaron desde Feaps.

Acabar con la discriminación

El objetivo es acabar con la discriminación y exclusión social que en ocasiones sufren las personas con discapacidad intelectual. María Casado y su amigo Antonio Teijeiro reconocen haber sufrido situaciones de este tipo. En el colegio y en el instituto se han enfrentado a las risas de sus compañeros e incluso a sus insultos. Han crecido arrastrando la etiqueta del 'niño raro'. «En clase a veces te apartan. Te dicen que estás enfermo o se dirigen a ti como 'el tontito'. Muchos amigos te excluyen de sus planes», apuntan.

Pero no son los únicos momentos en los que se sienten minusvalorados o apartados. Muchos padres actúan de manera sobreprotectora ante hijos que sufren esta discapacidad y muchas personas no se dirigen directamente a ellos porque dudan de sus capacidades. «Queremos hacer entender a la gente que las personas con discapacidad intelectual tienen sus limitaciones, pero pueden hacer una vida normal», especifica Rosa Antolín, técnico de Integración Social de Feaps.

María y Antonio, así como otros ciudadanos que sufren este tipo de discapacidad, quieren un trato normalizado. «Tenemos una serie de dificultades que afectan al aprendizaje pero con apoyo se va solucionando. Sólo necesitamos más ayuda. Lo que queremos es que los jóvenes se pongan en nuestro lugar y nos comprendan mejor para evitar un trato discriminatorio», coinciden.

Ellos y sus compañeros han llevado este mensaje a los estudiantes de los colegios e institutos extremeños que han participando en esta campaña para impedir que los niños que tienen dificultades intelectuales y de desarrollo sufran problemas similares. 'El valor de la diferencia' es un programa que ha enseñado a los jóvenes qué es la discapacidad intelectual y cómo se sienten las personas que la padecen. Los participantes realizaron dinámicas que les obligaban a ponerse en el lugar de las personas con discapacidad. «Son actividades divertidas con las que se consigue un aprendizaje recíproco», señala Antolín.

La técnico de Integración Social de Feaps destaca que el éxito de esta iniciativa está en que los participantes logran entender que la diferencia no es un problema ni un motivo para marginar, sino una característica de la que se puede aprender. «Nosotros necesitamos de la ayuda de los demás, pero también podemos aportar mucho a la sociedad. No es malo ser diferente. De hecho, de las peculiaridades de las personas se puede aprender mucho», sostienen María y Antonio.

Enriquecedor

El colegio Juan Vázquez de Badajoz ha sido uno de los centros que se han sumado a esta campaña. Profesores y alumnos se mostraron satisfechos con los resultados. «Este tipo de acciones son muy enriquecedoras. Estos temas los tratamos en clase y hacemos trabajos, pero los alumnos los entienden mucho mejor si son las propias personas con discapacidad las que llevan a cabo las actividades con ellos», manifestaba Loli Bermejo, profesora que imparte la asignatura Educación para la Ciudadanía en el Juan Vázquez.

«Somos todos iguales, pero al mismo tiempo distintos. La diferencia también puede tener muchas ventajas para la sociedad, porque así todos podemos aprender cosas nuevas unos de otros», reflexionaba el alumno Daniel Casas. «No hay que intentar cambiar a las personas, hay que modificar el entorno para permitir la integración de todos», agregaba por su parte el estudiante Francisco Javier Cedeño.

Para María y Antonio también ha tenido grandes beneficios poder dirigir las actividades que vinculadas a esta campaña, ya que para ellos ha supuesto una prueba más de superación. «A nivel personal nos ayuda mucho porque nos da seguridad y refuerza nuestra autoestima. A muchos de nosotros nos cuesta hablar en público. También acabamos con el miedo a relacionarnos con los demás», admiten.

Tanto para ellos como para el resto de los usuarios lo que importa es sumar valores y restar dificultades porque, tal y como demuestran, la diferencia es lo que los hace grandes.