Hoy

AULA HOY, Ciclo de conferencias

«En turismo hemos progresado mucho pero falta organización»

Antonio Bueno, en Santa María. «La mejor ayuda que se puede proporcionar a la parte antigua es que la gente viva en ella». :: l. cordero
Antonio Bueno, en Santa María. «La mejor ayuda que se puede proporcionar a la parte antigua es que la gente viva en ella». :: l. cordero
  • Antonio Bueno Flores, escritor de turismo

  • Mañana lunes presenta en Aula HOY 'Guía práctica para disfrutar de la visita a la ciudad antigua de Cáceres', a partirde las 20.15 horas

En su época de estudiante Antonio Bueno Flores (Villa del Rey, Cáceres, 1945) recorría a diario los metros que separan el Palacio de Oquendo -en la Plaza de San Juan- del convento de los jesuitas de la Plaza de San Jorge, que por entonces era la sede del instituto El Brocense. Esos paseos por la Ciudad Monumental despertaron en él un interés infinito por las piedras y su historia. Después sintió la necesidad de divulgar los conocimientos adquiridos. Surgió así su primera guía sobre la parte antigua, que salió a la calle en 1988. Más tarde llegó otra y luego otra más... Mañana lunes presenta en Aula HOY su última publicación sobre el casco histórico. Es la número 12. Se titula 'Guía práctica para disfrutar de la visita a la ciudad antigua de Cáceres'. El acto, como viene siendo habitual, será en el aula de cultura de la calle Clavellina. Comenzará a las 20.15 horas. La entrada es libre.

Presenta nueva guía para recorrer la parte antigua. ¿Cómo surgió su interés por ella?

Viví en un palacio, en el de los Oquendo, en la Plaza de San Juan. Mis padres eran los porteros de los marqueses de Oquendo. Eso me influyó. Y, además, estudiaba en la parte antigua, en el instituto. Los turistas me paraban y me preguntaban por palacios. Yo no sabía a cuáles se referían y me entraba mucha vergüenza. Fue así como surgió mi interés. Me pasé muchos años en la biblioteca leyendo libros. Leí todos los libros que veía de Cáceres. Iba tomando apuntes. Un día decidí ordenarlos y saqué mi primera guía. Se titulaba 'Cáceres, una maravilla a su alcance'. Era para enseñar Cáceres a los cacereños. Tenía la impresión de haber descubierto un tesoro y quería compartirlo.

¿Qué aporta la nueva publicación que presenta en Aula HOY?

El editor me ha pedido que haga una guía práctica, que el visitante no la cierre. Los textos son muy cortitos. Está traducida al francés y al inglés. Hago, además, recomendaciones de hoteles, restaurantes y una ruta por los museos. La guía lleva al visitante por los adarves, la Puerta de Mérida, la Cuesta de la Compañía, la Plaza de Santa María... Es un itinerario por los principales monumentos de la ciudad antigua. Para la gente que tenga tiempo siempre sugiero visitar el Museo Vostell de Malpartida. Me parece una parte importante del 'pack' y un contraste con la ciudad antigua no solo por el museo, sino por el parque natural de Los Barruecos.

¿Cuál es su rincón favorito de la Ciudad Monumental?

El rincón que forman la Torre de Sande, la Casa del Águila y la Casa del Sol. Ese rincón es maravilloso.

El sector asegura que Cáceres se está consolidando como destino. Cada vez se ven más turistas por la parte antigua. ¿Tiene esa misma impresión?

Creo que se ha progresado mucho pero estamos perdiendo dinero por falta de organización. Las infraestructuras se han ido creando muy despacio. La declaración de capitalidad gastronómica ha supuesto un despegue estupendo para Cáceres porque lo que más atrae a la gente es el papeo. La ciudad se va conociendo. Lo que pasa es que se están haciendo cosas, como el Womad, que duran tres días. El proyecto que yo tengo para Cáceres es que todos los fines de semana haya un plan. Lo que propongo es que en vez de gastarse 50.000 euros en una actividad de tres días, se gasten mil euros en 50 actividades distintas. La idea es que haya una oferta concreta que se pueda vender, que esté en las agencias de viaje de Madrid, Sevilla o Barcelona.

¿Qué programaría con mil euros?

Una actuación de un grupo folclórico en la Plaza de San Jorge o en el interior de la Preciosa Sangre. En Extremadura hay grupos suficientes para ir cambiando todos los fines de semana.

¿Cuál es la asignatura pendiente de Cáceres?

Que haya una oferta organizada, con personas que se dediquen a recibir al turismo y les hagan un plan.

¿Qué opina sobre la polémica generada por la organización de conciertos tras las quejas originadas por la celebración del Festival Europa Sur en la Plaza de las Veletas el año pasado?

El Irish Fleadh, que se hizo el año pasado en Santa María, no molestó a nadie y estuvo muy bien. Anima la ciudad y los decibelios son los adecuados. Se deben programar festivales adecuados en cuanto al tamaño y al ruido que emiten. Hay cosas que sí son adecuadas para la parte antigua y otras que no. El Festival de Teatro en la Plaza de San Jorge es una maravilla. No soy partidario de que la ciudad antigua se utilice como decorado. Hay que hacer algo para darle vida pero con un manual director, tal y como propone Auca (la Asociación de Usuarios de la Ciudad Antigua), que determine qué cosas son adecuadas y cuáles no. Los fondos de promoción del turismo, en lugar de destinarse a folletos, hay que gastarlos en actividades concretas que después se puedan vender en Madrid.

El problema de los coches

¿Qué hacemos con los coches que siguen estacionados en el casco histórico?

Soy partidario de limitarlos al máximo. Lo que pasa es que no se encontró una solución para crear aparcamientos disuasorios destinados a los residentes en lugares cercanos. Hay que tener mucha consideración con los vecinos, respetar su derecho a circular y brindarles una alternativa. No se les puede condenar a vivir en las condiciones del siglo XV. La mejor ayuda que se le puede proporcionar a la parte antigua es que la gente viva en ella. Soy partidario de que los colegios mayores estén en ella, como ocurre en Santiago de Compostela.

¿Cree que, al final, los restos del Palacio de Mayoralgo abrirán al público?

Parece ser que Liberbank ya está a favor de abrirlos. Me han contado que quiere vender el edificio y deshacerse de él. Yo pondría un hotel. El sitio es maravilloso y tiene muy fácil acceso. Pero fijaría una servidumbre de paso para que el turismo pudiera visitar los restos.