Vecinos de Almendralejo piden soluciones a los problemas de inmigración

Se han puesto vallas por el riesgo de desprendimientos::/GLORIA CASARES
Se han puesto vallas por el riesgo de desprendimientos:: / GLORIA CASARES

Vecinos de San José denuncian que hay otras zonas como Las Mercedes o La Paz con los mismos conflictos

GLORIA CASARES

'El barrio de las flores'. Así se conocía a una zona del barrio de San José. Bloques de viviendas construidos por el Instituto Nacional de la Vivienda en la época del franquismo, que se intercalaban con casas unifamiliares y pequeños negocios.

Un barrio tranquilo, con gente trabajadora de clase obrera, en el que todos se conocían y en el que se podía criar a los hijos, a un paso de varios institutos, colegios y un centro de salud. Años después se construyeron viviendas sociales.

Sin embargo, ha sido en la segunda década del siglo XXI cuando la tranquilidad, la cordialidad y el ambiente han cambiado en ese 'barrio de las flores', que ahora algunos llaman en tono despectivo 'Bucarest'. El motivo es la llegada de miles de inmigrantes temporeros, la mayoría gitanos de Rumanía.

«Hay pisos que son alquilados por propietarios y luego se meten veinte o treinta, y no exagero»

«Hay pisos que son alquilados por propietarios y luego se meten veinte o treinta, y no exagero» Faustina Reyes AAVV de San José

El efecto llamada de esta población, la entrada de mafias que controlan la mano de obra y que negocian directamente con algunos empresarios el salario de los temporeros y la falta de escrúpulos de propietarios de Almendralejo ha hecho que en unos años esa zona se haya degradado hasta límites insostenibles. Este problema también existe en otros barrios como Las Mercedes o La Paz, claman muchos, aunque se aprecia más en esa zona del de San José.

Hay una zona concreta que se haya llenado de 'pisos patera'. Pisos de menos de 40 metros donde han vivían familias han sido adquiridos por propietarios, una vez que se devaluó su precio, para realquilarlos a inmigrantes rumanos a un precio elevado.

El incumplimiento de las normas de convivencia y educación, el hacinamiento, la falta de limpieza en las zonas comunes y la utilización de las calles como talleres improvisados o lugares en los que beber o juntarse en aglomeración han hecho que los vecinos de siempre se tengan que marchar a otras zonas.

«Tenemos miedo a pasar por ahí. A partir de las diez de la noche no hay quien pase, porque nos da miedo», aseguran muchos vecinos en cuanto ven que eres periodista.

A ello se suma el trasiego de coches a gran velocidad por las calles, como denuncia desde hace tiempo la Asociación en Defensa de lo Público, cuyo portavoz, Ricardo Caro, lamenta la existencia estos 'pisos patera' o el alquiler de viviendas en condiciones de dudosa habitabilidad.

Ellos piden más control para que los hijos de los temporeros también estén escolarizados y que se trabaje en cohesión social.

Ahora el barrio de San José que rodea esa zona mira con incredulidad la pasividad de las administraciones para hacer cumplir las normativas que deberían evitar ese tipo de guetos.

La presidenta de la asociación de vecinos de San José, Faustina Reyes, asevera claramente que el principal problema es el de la inmigración de una serie de personas que tiene «un mal comportamiento y ello conlleva muchas cosas», como la falta de limpieza. La asociación de vecinos de San José está harta de denunciar que en el barrio hay pisos patera, pisos ocupados ilegalmente pero, sobre todo, pisos que son alquilados por propietarios y «luego se meten veinte o treinta, y no exagero. Por la mañana está tranquilo, pero por la tarde, cuando vienen de trabajar, son muchas personas las que se meten en los pisos», denuncia impotente.

Miles de firmas

«Los vecinos reclaman seguridad, limpieza y que no haya escándalos», dice. Están cansados de ver de forma continua cómo es necesario que llegue la policía ante las peleas, de ver niños sin escolarizar, de la suciedad en las calles, «se limpia, pero al rato está igual», cuenta.

Ante el clamor de muchos almendralejenses para que se solucionen estos problemas, que se han ido agravando con los años sin que nadie parezca hacer nada, ha nacido un movimiento ciudadano a través de una red social, denominado 'Concentración pacífica a favor del civismo en Almendralejo'.

Este grupo lleva ya recogidas miles de firmas de personas que apoyan sus peticiones al respecto de que se eviten comportamientos incívicos en la ciudad, que se vigile el cumplimiento de los convenios agrícolas, que los menores estén escolarizados, que desaparezcan los pisos patera o en condiciones infrahumanas, que se abra una oficina de integración y se eviten asentamientos.

El problema que vive desde hace años la ciudad en varias zonas ha trascendido las fronteras locales.

Así, la Asamblea de Extremadura aprobó el pasado jueves en pleno, a petición de este movimiento ciudadano una propuesta de impulso, en la que se insta a la Junta de Extremadura a llevar a cabo una serie de actuaciones en materia de inclusión social y convivencia.

Además, se requiere del Gobierno Central y de las distintas administraciones la adopción de una serie de medidas con el fin de facilitar las condiciones laborales, sanitarias y educativas de este colectivo.

La propuesta fue formulada por el Grupo Parlamentario Podemos Extremadura y fue aprobada también por el Grupo del PSOE, mientras que los grupos del Partido Popular y de Ciudadanos votaron en abstención.

Organizaciones agrarias

La Asociación en Defensa de lo Público pide ir más allá para solventar este problema e implicar también a las administraciones y a las organizaciones agrarias. Y es que su origen está en la llegada masiva de temporeros inmigrantes ante el efecto llamada de necesidad de mano de obra en el campo de Tierra de Barros.

Creen necesario prever la mano de obra necesaria para las tareas agrícolas y en base a ello, «prevenir las necesidades habitacionales y las soluciones que sean precisas» para evitar problemas. También piden más «personal destinado a impedir los robos», que se cumplan los convenios y controlar las altas en la Seguridad Social.

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