Protestas por el retraso en las obras del techo del Conservatorio

Profesores, Ampa y alumnos en la concentración de protesta de ayer. :: g. c./
Profesores, Ampa y alumnos en la concentración de protesta de ayer. :: g. c.

Piden que empiecen el 15 de julio pero aún está pendiente la cesión por el Ayuntamiento

GLORIA CASARES

Profesores, alumnos y la Asociación de madres y padres del Conservatorio protagonizaron ayer la primera medida de protesta, una concentración a las puertas del centro, en la que expresaban su malestar por el retraso en las obras de arreglo de la cubierta del edificio.

El director del centro, David Montes, leyó un comunicado consensuado en el que solicitan a las «administraciones competentes que se pongan todos los medios a su alcance para llegar a tiempo y que el 15 de julio puedan dar comienzo las obras para el cambio de la cubierta del edificio».

Se hace así referencia a los trámites administrativos para que la Consejería de Educación pueda adjudicar las obras por valor de 153.000 euros, cuya partida ya se aprobó en 2016, aunque no se pudieron acometer las obras el verano pasado porque el edificio aún no es de patrimonio de la Junta de Extremadura.

La Junta solicitó en la primavera de 2017 al Ayuntamiento de Almendralejo que aprobase la cesión del edificio para poder acometer las obras, aunque el consistorio ha demorado un año ese trámite, que no se ha aprobado provisionalmente en pleno hasta el 30 de abril.

Ahora hay un mes para la exposición pública y aún tiene que volver a pleno para que la cesión sea definitiva. Este paso es necesario para que la Junta adjudique las obras.

La comunidad educativa «califica de intolerable que un problema burocrático», como es la cesión del edificio de una administración a otra "esté dando como resultado la demora en solucionar uno de los problemas más graves" que sufren.

No entienden que un centro que ha sido premiado por su calidad educativa se encuentre con una situación que califican de «insostenible».

«No sólo son goteras repartidas por buena parte de las aulas o la plaga de hormigas que caen del techo en la cabeza» de alumnos y docentes, apuntan, sino «la tierra que se filtra y va formando montoncitos sobre los pupitres o el calor insoportable que se alcanza en las aulas y que supera los 35 grados, debido al mal aislamiento que tiene el techo».

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