Un estudio alerta sobre el incremento de alteraciones visuales en escolares

Se han analizado a alumnos de seis centros educativos y de cuatro localidades. :: hoy/
Se han analizado a alumnos de seis centros educativos y de cuatro localidades. :: hoy

Dos de cada diez niños de la comarca de Tierra de Barros tienen problemas de visión

GLORIA CASARES

Alumnos del Grado de Magisterio del Centro Universitario Santa Ana de Almendralejo, adscrito a la Universidad de Extremadura, han realizado un estudio en el que certifican que los niños que pasan muchas horas mirando la pantalla de su móvil, su ordenador o su televisión tienen más probabilidades de padecer alteraciones de la vista y enfermedades oculares.

En concreto, han sido las alumnas María Juliana García Gutiérrez, Pilar Delgado González, María del Carmen Pachón y Leticia Campos las que han elaborado este 'Estudio de alteraciones visuales en la población infantil en la comarca de Tierra de Barros'.

El estudio certifica que la prevalencia de las alteraciones visuales va aumentando con la edad desde la Educación Infantil y a lo largo de la Primaria.

OPINIONESCarmen Fernández-Daza Directora «No se trata de diagnosticar, sino detectar» Carmen Vidal Directora de Grado «Queremos sensibilizar sobre la importancia de la salud ocular»

Del total de 1.456 encuestas realizadas a los alumnos de Infantil y Primaria procedentes de seis centros escolares de las poblaciones de Almendralejo, Villafranca de los Barros y Aceuchal, las de mayor tamaño de la comarca y que suponen el 15% de la población de Tierra de Barros, 322 presentaron alguna anomalía en la visión.

Estos datos suponen que hay una prevalencia del 22,1 % de la población entre 3 y 12 años.

Otro dato de interés que plasma el estudio es que «las anomalías de la visión han sido más frecuentes en las niñas que en los varones en la población estudiada». Además, estos datos concuerdan con los estudios realizados por otros autores sobre la misma problemática de salud.

Las alteraciones más frecuentes son el astigmatismo con un 11,2% de la población infantil analizada y la hipermetropía, con un 10,9 %; seguidas de la miopía con un 7,7%.

«Estos porcentajes son más altos cuando se consideran solamente a los niños de Primaria», advierte la directora de Grados del Centro Universitario Santa Ana, Carmen Vidal. A pesar de ello, otras alteraciones como el estrabismo representan apenas el 0,7%.

El factor genético tiene una importante influencia en el desarrollo de las anomalías de la visión en la población estudiada, como lo demuestra el hecho de que el 86% de los escolares que las presentaban tenían uno de los progenitores o los dos con algún tipo de alteración visual. Solo el 13,9% de los niños con anomalías tenían padres con una visión correcta. También resulta curioso ver cómo los niños que nacieron con un peso normal a la media tienen una prevalencia menor. El excesivo uso de pantallas por parte de los niños afecta fundamentalmente a la miopía.

Un dato esperanzador es que un 7,5% de los niños ya tienen detectadas y corregidas las alteraciones visuales a los seis años, que es la edad a la que comienzan la Primaria. Precisamente es de 4 a 6 años cuando más anomalías se han detectado. Asimismo, certifica que el porcentaje de anomalías de la visión detectadas en el entorno escolar ha sido del 23,3%, un dato inferior al que se detectan en las revisiones médicas (36,3%), que es algo inferior al que se detecta en la familia.

La conclusión, por tanto, es que se trata de un dato destacable como para pensar que «el docente ha jugado un papel importante a la hora de velar por la salud visual de la población infantil en la comarca».

El estudio forma parte del Trabajo Fin de Grado de estas cuatro alumnos, que ha sido propuesto por la asignatura Educación para la Salud, «con la intención de sensibilizar a los futuros maestros con la importancia de la salud ocular de los niños», apunta Carmen Vidal.

Creen que el docente debe tener un papel activo a la hora de detectar una anomalía visual y alertar a la familia para que se revise, ya que ello puede tener incidencia en el resultado académico.

Los colegios analizados han sido Santo Ángel, Antonio Machado y Ruta de la Plata en Almendralejo, San José y El Carmen en Villafranca y el de la Soledad en Aceuchal.

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