El derribo del 'sindicato' pone fin a una década de pleitos con el Ministerio por la propiedad

La máquina comenzó ayer a demoler el edificio. :: g. c.

A la espera de que Trabajo construya un nuevo edificio, las centrales sindicales están en oficinas alquiladas por el Ayuntamiento

GLORIA CASARES

El edificio del 'sindicato' es cada vez más historia, de hecho, ya le quedan horas para serlo. Ayer comenzó el derribo de este edificio de tres plantas, que fue construido en 1968 para acoger a las centrales sindicales.

Ayer en Almendralejo había gran expectación entre los vecinos, puesto que se trata de un edificio céntrico y la escena de una máquina derribando esos elevados muros, resultaba llamativa.

Aunque los operarios llevaban desde primera hora preparando el derribo, no comenzó hasta pasados varios minutos de las nueve de la mañana. La máquina comenzó a arañar las paredes de ladrillo visto cuando las autoridades, con el alcalde, José García Lobato, a la cabeza, llegaban al lugar.

Un operario reconocía el buen estado del edificio, del que aseguraba que no tenía ni una grieta en su interior, a pesar de su antigüedad.

Sin embargo, su final estaba sentenciado desde hacía años.

La parcela, de titularidad municipal, fue reclamada por el Ayuntamiento en 2006, después de que hubieran pasaron los años y las condiciones estipuladas en ese convenio de cesión hubieran cambiado. Entonces, el Ayuntamiento inició los trámites judiciales para reclamar su reversión, siendo alcalde José María Ramírez y con el apoyo del entonces secretario municipal Diego Garrido.

Fue en la primavera de 2015, tras casi una década de litigio entre la administración local y el Ministerio de Trabajo, cuando se conoció la sentencia del Tribunal Supremo, en la que le daba la razón y el edificio pasaba a manos de Almendralejo.

Ya en 2006, el Gobierno socialista anunció su idea de derribar el edificio y hacer una gran plaza en la zona, coincidiendo con el desarrollo de los proyectos de fondos Feder en toda la avenida de La Paz.

El actual alcalde, José García Lobato, que al principio expresó sus dudas sobre qué uso darle al edificio, terminó por aceptar la propuesta inicial de derribarlo.

Zona ajardinada

Ayer se hizo realidad esa demolición, después de que la Junta Local de Gobierno lo aprobase en abril de 2016 y cuyo proyecto, presupuestado en unos 90.000 euros, prevé la construcción de una zona ajardinada en el solar donde se levantaba el edificio, en la plaza de Extremadura.

Desde el pasado verano las centrales sindicales, UGT Y CCOO, disfrutan de sendas oficinas en otros tantos edificios cercanos a esta plaza, en régimen de alquiler, que sufraga el Ayuntamiento, después de que se acordara así con el Ministerio de Trabajo.

Este alquiler será abonado por el Consistorio mientras que se construye un nuevo edificio sindical, en una parcela municipal en un polígono, aunque el Ministerio, que es el que financiará esas obras, aún no las ha iniciado.

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