Hoy

El hospital del Pilar, corazón de la ciudad

La antigua Casa de Misericordia mantiene la fisonomía de principios del siglo XX. :: g. c.
La antigua Casa de Misericordia mantiene la fisonomía de principios del siglo XX. :: g. c.
  • La satisfacción de los usuarios, del centenar de trabajadores y de los almendralejenses hacen que el antiguo patronato mire al futuro con optimismo

  • La Orden de San Juan de Dios ha engrandecido el patronato aplicando la bioética

almendralejo. Cuando una persona enferma gravemente, padece una enfermedad crónica, está en fase terminal o no tiene familia, se vuelve indefensa y frágil. En esas circunstancias, lo que más agradecen es una mano amiga, un gesto de cariño, una mirada de apoyo y mucha ternura, incluso, a veces, más que un buen tratamiento y cuidados médicos.

Por eso, la Orden de San Juan de Dios no olvida nunca el ejemplo de Juan Ciudad, el hombre de quien tomaron el nombre, que «mostró que con su vida y ejemplo, los pequeños cambios son poderosos».

Él fundó un hospital en Granada hace 500 años y hoy la Orden gestiona hospitales, facultades, centros asistenciales y proyectos de cooperación en España y en varios países. San Juan de Dios Extremadura sabe que el trato humano es fundamental en el trabajo diario del centenar de trabajadores en Almendralejo, entre el centro asistencial y la residencia. También gestionan el servicio municipal de ayuda a domicilio y el economato social. La fundación tiene conciertos con el Servicio Extremeño de Salud (Ses) y el Ayuntamiento.

La generosidad de la orden se vio desde el principio al asumir no sólo a los trabajadores del antiguo patronato, sino también sus deudas.

Eso era lo de menos, lo de más, seguir extendiendo su labor humanitaria y sociosanitaria con el simple objetivo de ayudar a los demás y prestar un servicio.

Y no sólo son bonitas palabras, las estadísticas lo corroboran. Los familiares y pacientes valoraron el año pasado el trato de los profesionales hacia los enfermos con un 4,83 sobre 5. Y un 4,81 la comodidad en las instalaciones y el ambiente de tranquilidad.

Cuando se le pregunta a la técnico de Desarrollo Solidario, Carolina Gil, lo tiene claro, todo se debe a la «humanización de San Juan de Dios», su «diferenciación principal».

El gerente, Federico Gil, desvela que los trabajadores reciben un regalo de la Orden cuando comienzan a trabajar y son recibidos en una distendida entrevista personal. Después reciben una formación institucional en centros como el de Granada, cuna de la Orden, en la que, además de darla a conocer, le intentan inculcar los valores humanos que deben ser el día a día de cada trabajador.

Dada la importancia de estos valores humanos, la Orden tiene marcados unos principios fundamentales que siempre tiene sobre la mesa.

Humanidad

En el hospital del Pilar los trabajadores conocen bien términos como la bioética y es que consideran que es necesario aplicar la humanidad en todos los casos y, en ocasiones, resulta difícil saber si es mejor atender las peticiones del enfermo o la de la familia, si son contrapuestas.

El hermano Valencia, guía espiritual de la Orden en Almendralejo, lo tiene claro, al igual que el gerente, debe prevalecer la voluntad del paciente.

Hace un tiempo, un enfermo quería irse a casa, era su voluntad, pero no tenía familia. Al final, el comité de bioética de la fundación en Almendralejo decidió que debía atenderse su solicitud. Como el hombre estaba en silla de ruedas y no tenía familia, la fundación puso en marcha la maquinaria social y derivó su caso a los Servicios Sociales para que le dieran apoyo, a la vez que lograron localizar a unos familiares.

No es el único caso, otro paciente quería morir en su casa, pero la familia se negaba a ello, puesto que requería de unos cuidados continuos. En casos como éste último es donde la función del comité de bioética se hace fundamental.

Comité de bioética

Ese comité está formado por la médico, enfermería, otros profesionales y el guía espiritual. Su decisión no es arbitraria, todos ellos, incluido el padre Valencia, están formados académicamente en bioética, materia en la que ya hay másters universitarios y otros cursos. A ello se suma el Servicio de Atención Espiritual y Religiosa, que conforman nueve personas, entre voluntarios y religiosos, aunque, ojo, ese apoyo es espiritual en el sentido más amplio de la palabra, no católico, porque en San Juan de Dios saben que lo importante es respetar las creencias de cada persona.