La temporada de riesgo obliga a extremar las precauciones

Las negligencias cometidas con maquinaria agrícola o forestal durante la realización de trabajos de campo, están detrás de muchos de los incendios que se producen en verano. De ahí, que haya que insistir en la necesidad de extremar la precaución con estas tareas que se lleven a cabo desde ayer, fecha en la que arranca oficialmente la temporada de riesgo alto.

En este sentido, es imprescindible el buen mantenimiento de vehículos y herramientas, con el fin de evitar sobrecalentamiento o chispas. Hay, también, que vigilar, que la maquinaria no golpea contra piedras y tener a mano un extintor con el que sofocar los incendios de tipo eléctrico que pudieran producirse.

Los cambios de junio

Muchos de los incendios que tienen lugar precisamente en junio, tienen su origen en una práctica laboral incorrecta cuando se está trabajando al aire libre. Es el mes que marca el paso al verano, la temperatura sube, y la prudencia hace recomendable evitar las horas centrales del día, desde las dos a las seis de la tarde, para realizar tareas con instrumentos como radiales o soldadoras.

En caso de incendio, lo primero es avisar al 112 y no ponerse nunca en riesgo en el caso de que no se pueda sofocar con los medios que se tengan al alcance.

La limpieza y el acondicionamiento del entorno de ciudades, pueblos, urbanizaciones, viviendas aisladas o fincas, es otra de las medidas muy a tener en cuenta en este arranque de campaña. Muchos de estos espacios no están listos aún para actuar como escudo frente al fuego, por lo que urge su puesta a punto para evitar poner en riesgo a vecinos y edificios. Muchos de los primeros incendios del verano se producen, precisamente, en zonas habitadas, bien por la acumulación de combustible, bien por prácticas imprudentes y punibles, como las típicas barbacoas de esta estación.

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