«La situación del tabaco no acaba de ser buena»

Cuesta posa con uno de los tractores. :: E. G. R./
Cuesta posa con uno de los tractores. :: E. G. R.

José María Cuesta, trabajador agrícola, suma más de dos décadas trabajando en el sector, al que llegó de la mano de su padre

E. G. R. TALAYUELA.

José María Cuesta tuvo la oportunidad de seguir con una explotación propia de tabaco pero prefirió trabajar como empleado de un empresario agrícola, asegurando de no se arrepiente de la decisión que tomó.

-¿A que se dedica en la actualidad?

-Trabajo en el campo como conductor, en una explotación de tabaco. Me dedico a transportar tabaco en verde, con los contenedores desde la plantación hasta el centro de secado, y luego en seco, desde el centro de secado al centro de transformación.

«Hoy por hoy no hay en esta zona ningún cultivo que pueda sustituir al del tabaco» «Me gustaría que mis hijos estudiasen y sacasen una carrera, porque al final esto del campo es un trabajo muy duro»

-¿Desde cuándo se dedica al sector agrícola?

-Pues prácticamente desde toda la vida. Con la actual empresa llevo nueve años, pero empecé en esto cuando tenía 16 ó 17 años. Mi padre era cultivador de tabaco y estuve con él desde que prácticamente era un niño hasta los 26 años de edad, cuando lo dejé porque él ya se retiró. Recuerdo que entonces teníamos una explotación de unas 30 hectáreas en la finca Palancoso, con una producción en torno a las 40 toneladas de tabaco rubio (variedad Virginia). No obstante seguí trabajando en otras empresas, pero siempre relacionado con el mundo del tabaco, porque realmente es lo que me gusta.

-¿Por qué no prosiguió con la explotación?

-Principalmente porque la finca era alquilada por mi padre, no era nuestra, y el dueño se acogió al desacople del tabaco, con lo cual la cuota de producción se perdía. Por otro lado no llegué ni siquiera a planteármelo porque la situación del sector del tabaco estaba complicada, así que finalmente opté por seguir, pero como empleado.

-En estos más de diez años, ¿alguna vez se ha arrepentido de esa decisión?

-No. No me arrepiento, para nada. Estoy muy contento. Otros amigos en situaciones similares sí que tomaron otros caminos, en otros sectores. Y opté por esto porque es lo que me gusta.

-¿Cómo ve el futuro del tabaco?

-Por un lado lo veo complicado, la situación no acaba de ser buena, ni mucho menos. Pero por otro lado pienso que es difícil que este cultivo vaya a acabar así. Si no es de una manera tendrá que ser de otra, pero tiene que seguir. Porque si dejamos de plantar tabaco en este zona, ¿qué haces? ¿Qué plantas? ¿A qué te dedicas? Hoy por hoy no hay ningún cultivo que pueda sustituir al del tabaco, además de que sigue existiendo demanda.

-Además de sus padres, ¿alguien más en su familia se dedica al tabaco?

-Sí. Por ejemplo mi esposa, que en temporada trabaja 2 o 3 meses, lo que puede y le permiten nuestros hijos.

-Lleva más de dos décadas trabajando en este sector, ¿cómo han cambiado las labores del campo?

-Ha cambiado mucho. Ahora está todo mecanizado, el campo tiene mejores maquinarias y mejores medios para hacerlo todo. Se sigue trabajando mucho, pero evidentemente de otro modo. Entre otras cosas el campo requiere ahora mucha menos mano de obra, pero precisamente por eso mismo se sigue poniendo tabaco. Porque de no ser así cultivarlo sería imposible.

-¿A qué se refiere?

-A que económicamente hablando hoy en día el cultivador no podría hacer frente a la necesidad de mano de obra que había entonces. Este es el único aspecto en el que se ha podido recortar gastos, porque el resto de necesidades, tales como abonos, tractores, gasóleo, etcétera, valen cada vez más caras.

-Usted tiene varios hijos, ¿le gustaría que se dedicasen a lo mismo que su padre?

-La verdad es que no. A mí lo que me gustaría es que mis hijos estudiasen y sacasen una carrera, porque al final esto del campo es un trabajo muy duro.

-Sin embargo a usted le encanta, a pesar de esta dureza...

-Sí. De hecho me gustaría seguir siempre trabajando en esto. Si no pasa nada espero jubilarme trabajando en el campo.

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