La sequía marca el arranque de la época alta de peligro de incendios

La época de peligro alto de incendio se extiende del 1 de junio al 15 de octubre. :: hoy

La previsión es que la lluvia sea escasa en junio y julio, lo que unido a la acumulación de combustible deja abonado el terreno frente al fuego

P. A. G.

Extremadura se enfrenta a la temporada alta de riesgo de incendio hasta el 15 de octubre, tras ser oficialmente instaurada el 1 de junio por el Infoex, Plan de Prevención de Incendios de la Junta de Extremadura. Quedan pues, cuatro meses y medio por delante, ante los que la comunidad autónoma se presenta con el precedente de un invierno, otoño y primavera extremadamente secos.

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Tanto, que durante el primer trimestre del año se registraron 150 incendios en la región y se quemaron dos hectáreas de media, siendo marzo el mes más virulento y los valles del Ambroz, Jerte y Tiétar los más perjudicados.

Incendios como el iniciado en la Garganta de los Papúos del Valle del Jerte, la pasada Semana Santa o el inmediatamente anterior de Cadalso, en Sierra de Gata, son reflejo de esta situación. El primero tuvo en jaque a medios de extinción regionales y nacionales durante más de una semana, con la imagen de los hidroaviones del Ministerio de Medio Ambiente sobrevolando la comarca jerteña, cuando no había pasado ni un año desde que el fuego asolase la Garganta de los Infiernos, el verano pasado. El segundo llevó al Infoex a declarar el nivel 1 de peligrosidad a principios de abril.

El déficit hídrico por debajo del 25% favorece el riesgo de grandes incendios

Otro dato que sirve para apreciar la situación con la que se afronta la temporada alta de riesgo por incendio en la región, es el que refleja un balance hídrico inferior al 25 por ciento, que revela que la lluvia caída en lo que va de año está muy por debajo de los índices deseables. Además, la previsión más inmediata de la Aemet (Agencia Estatal de Meteorología) son precipitaciones escasas para junio y julio.

La climatología no es el único factor adverso de cara a los incendios. Lo son, también, las condiciones en las que se encuentra el terreno, los montes, espacios naturales como llanos y dehesas y entornos periurbanos, que son los escenarios más propicios para la propagación de incendios.

En este sentido, desde Aeefor, la Asociación Extremeña de Empresas Forestales, se indica que el de 2017 será un verano largo y duro, por la cantidad de combustible que se acumula en los montes más inflamables, que lleva tiempo listo para arder.

"El riesgo de que se produzcan grandes incendios está ahí, sobre todo en julio y agosto, como todos los años y este, si cabe aún más, por el déficit hídrico", indica Francisco Castañares, presidente de Aeefor.

Llanos y dehesas están en el punto de mira cada inicio de temporada por el combustible fino que favorece la propagación rápida de las llamas

Un curso más, no dan su aprobado ni a la Administración ni a propietarios particulares, en lo que respecta a la adopción de medidas de prevención porque estiman que, de nuevo, se ha pasado de largo sobre ellas. Se ha perdido tiempo, porque una vez establecida la época de peligro alto, muchas de esas operaciones preventivas que deberían haberse adoptado, quedan prohibidas.

Por todo ello, el mapa de riesgo actual en Extremadura muestra acumulación de combustible fino, ideal para favorecer una rápida propagación de las llamas, en muchas zonas de llanos y dehesas, que es en las que más riesgo hay cada inicio de temporada alta de peligro. Muestra, también, cinturones de combustible en el entorno de pueblos y ciudades, que urge atajar, a los Ayuntamientos si se trata de terreno público y a los propietarios en el caso de que sean propiedades privadas.

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