«En este sector hay muchas trabas y burocracia»

Vázquez sobre la máquina de cosechar tabaco . :: A.V.G./
Vázquez sobre la máquina de cosechar tabaco . :: A.V.G.

Tras una década en el sector de la construcción manejando maquinaria diversa, Andy Vázquez ha regresado al sector agrícola Andy Vázquez Agricultor

E. G. R. FINCA EL VALDÍO.

«Nací entre el tabaco». De esta forma explica este joven agricultor su estrecha relación con el mundo agrícola, en cuyo entorno creció, pues sus padres tenían una explotación de tabaco.

-Comenta que empezó pronto en el mundo del campo...

-Pues sí, desde siempre. Se puede decir que nací entre el tabaco [ríe]. Cuando vine al mundo, mis padres ya tenían la explotación de tabaco Y aquí seguí hasta que me independicé. Toda mi vida de joven estuve así, incluso íbamos a la escuela a diario desde la finca y todo.

«Empezar desde cero sería inviable hoy por hoy, pues necesitaría hacer inversiones muy altas que no podría amortizar»«Antes con 3,5 hectáreas podía vivir una familia, pero hoy es imposible debido a la mano de obra y maquinaria que necesitas»

-¿Siempre ayudó en las labores agrícolas?

-Claro, cuando eres más pequeño ayudas en lo que puedes, en los trabajos menos duros. Antes era así y no pasaba nada, no lo veías como algo malo.

-¿Cuándo se involucró más a fondo en la agricultura?

-Ya a los 17 años, cuando acabé la Educación Secundaria Obligatoria, decidí que quería dedicarme al campo, pues la agricultura es lo que realmente me ha gustado siempre. Y así estuve, ayudando a mi padre en todo, hasta los 22 años.

-¿A esa edad se independizó?

-Sí. Y dejé el sector, me busqué otra cosa porque el campo estaba muy mal. Y lo sigue estando, pero por diversas circunstancias he dado el paso y he vuelto.

-¿En qué trabajó después?

-Durante unos diez años me he centrando en el sector de la construcción, llevando maquinaria y camiones dedicados al movimiento de tierras. La verdad es que es algo que también me ha gustado desde bien pequeño. De hecho recuerdo que siempre andaba montado encima del tractor cada vez que podía.

-Sin embargo hace un año regresó a sus orígenes... ¿Por qué?

-Pues sí. Como decía antes, por diversas circunstancias. Por un lado porque con la crisis las cosas también estaban muy difíciles en la empresa en la que trabajaba y por otro porque mi padre, que hasta ahora seguía con le explotación, se jubilaba. Ahí vi la oportunidad de hacerme con estas tierras de cultivo, pues creo que es un buen punto de partida a pesar de que no son suficientes para mantener una familia hoy en día.

-¿Un buen punto de partida a pesar de no ser suficientes?

-Claro. Un buen punto de partida porque tengo la oportunidad de seguir con una explotación que ya está montada. No he tenido que hacer mucha inversión para seguir y de hecho este año los resultados han sido buenos y estoy bastante contento. Sin embargo empezar desde cero, hoy por hoy, sería inviable. Necesitaría hacer inversiones muy altas que no podría amortizar debido a la limitada producción de la que puedo disponer ahora, aunque mi idea es ir ampliando.

-Entonces, ¿cómo lo hace para salir adelante?

-Pues de momento compagino mi propia explotación con otras cosas, como por ejemplo llevando una cosechadora de tabaco, máquina que manejo para otros agricultores. Así me saco un dinero extra. Además, cuando acabe la temporada, intentaré trabajar tres o cuatro meses de nuevo con maquinaria de obras, cogiendo aceituna, etcétera. Luego volveré al campo en marzo o abril, a ir labrando las tierras para que todo esté listo y plantar de nuevo el tabaco en mayo.

-Y además pensando en ampliar...

-En ello estoy, ese es el objetivo y estoy barajando varias posibilidades, aunque he de decir que en este sector a los que queremos avanzar y progresar no nos lo ponen nada fácil. La administración solo pide papeles y requisitos, que con tanta burocracia acaban convirtiéndose en trabas y problemas. Ahora tengo tres hectáreas y media y una cuota de producción de 12.000 kilos de tabaco Virginia. Lo suyo sería, si quiero labrarme un futuro en esto, disponer de siete u ocho hectáreas mínimo y poder llegar hasta los 30.000 kilos. Antes con las tres hectáreas y media podía vivir una familia, pero hoy es imposible debido a la mano de obra y maquinaria que necesitas.

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