La recogida empezará a ser con malla en Torre de Miguel Sesmero

Mallas con higos ya caídos en la finca La Orden. :: cicytex/
Mallas con higos ya caídos en la finca La Orden. :: cicytex

El municipio cuenta con una cooperativa y una empresa pública para producir y comercializar mejor el producto

C. J. VINAGRE

En Torre de Miguel Sesmero (1.200 vecinos, comarca de Olivenza) abundan los higuerales. Y casi todos, como ocurre en buena parte de otros municipios con presencia de este frutal, son de secano. Pero desde hace dos años algo ha cambiado en este pueblo que se halla a un paso de uno de los triángulos productores (Barcarrota-Salvaleón-Salvatierra) de higos de Extremadura. Tiene una cooperativa que ha movido 60.000 kilos en cada uno de sus dos años de vida y en la que el Ayuntamiento, a través de una empresa pública, es su socio con más peso.

En esta campaña, parte de la producción de higos se va a empezar a recoger con mallas o redes dentro de un proyecto del Cicytex (Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura) desarrollado en la finca La Orden. Se trata de un ensayo en cultivo intensivo para evaluar el comportamiento de distintas variedades de higo seco. El objetivo es obtener producciones más elevadas con frutos de calidad y estudiar la viabilidad económica de un sistema de recolección mediante el uso de mallas que evite el contacto del higo con el suelo y facilite su recogida.

«Facilita la selección del higo, disminuye el tiempo de recolección y evita el daño del fruto en el suelo ante posibles bacterias», explica el alcalde torreño, Fernando Trejo, que, a su vez, es el presidente de la empresa pública La Calaverna. Esta forma parte de la cooperativa El Puntual, con 42 socios. Habrá más a corto plazo. Hay peticiones de entrada de agricultores de localidades próximas.

Se han comercializado 120.000 kilos en dos años de vida y ahora se apuesta por transformar allí el higo

«Estamos viviendo un buen momento. Nos hemos unido para hacer mejor las cosas y queremos empezar a manufacturar ya, empezar a transformar el higo, no solo recogerlo y venderlo», relata Miguel Bastida, su presidente.

Con más de 120 hectáreas entre todos sus socios, con más de la mitad con poca producción al ser nuevas plantaciones, la cooperativa tiene claro que la higuera es un cultivo «con futuro, que se complementa bien con otros y que, ahora mismo, ofrece un precio bueno». Todos los higos son de la variedad calabacita.

El Ayuntamiento de La Torre creó unos meses antes de que se constituyera El Puntal la empresa pública agrícola La Calaverna. En una finca municipal ya están en producción 600 higueras, se han sembrado otras 2.500 y en un futuro irán otras 2.000 más. Trejo dice que recogen producto 12 hectáreas y que en esta campaña empezarán a dar kilos otras 12 más.

«Se trata de un cultivo de toda la vida que ahora estamos mejorando y sacamos más provecho a la finca municipal. También se pone más en valor nuestro higo. Además, se trata de un cultivo que genera mucha mano de obra frente a otro tipo de cultivos que se han mecanizado mucho en los últimos tiempos», concluye el alcalde.

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