«La raza merina es una de las mejores que hay»

Juan José Alvarado, con sus cabras . :: JSP/
Juan José Alvarado, con sus cabras . :: JSP

Lleva toda su vida dedicado al campo, siempre buscando mejorar su ganadería Juan José Alvarado Ganadero

JAVIER SÁNCHEZ PABLOS DELEITOSA.

Ganadero por dedicación y devoción. Así se considera Juan José Alvarado, natural de la localidad cacereña de Deleitosa. Cuenta con una explotación con 600 ovejas y casi 800 cabras. También posee una reala de perros y unos cuantos gatos. Este vecino lleva toda la vida dedicada al mundo del campo, de sol a sol. Recuerda que comenzó con su padre. Cuando falleció, con 17 años se fue a trabajar a la Central Nuclear de Almaraz, pero nunca se olvidó de la ganadería. Aguantó seis años. Después, volvió al campo para iniciar su explotación.

-¿Cómo se hace para atender a todo el ganado?

-Con mucho sacrificio. Siempre he intentado mejorar mi cabaña ganadera. Hay que evolucionar y estar atento a todas las novedades, en el día a día. Comencé con cabras y fui poco a poco. Ahora son veratas y están inscritas en el libro genealógico. Con las ovejas me inicié después. Las que tenía eran entrefinas. Ahora tengo muchas puras y quiero hacer ovejas merinas en condiciones, como las que siempre ha habido por estas zonas, que sean ovejas de carne y duras en el campo.

«Los que han comprado una vez suelen repetir, pero intentan bajar el precio; por ahí no paso»«El campo es complicado, las cabras tienen muchas enfermedades y hay que estar muy pendiente»

-Por tanto, se apuesta por la calidad.

-Efectivamente. Se apuesta por tener mejor ganado, que tenga mejor producción y sea buena para el campo. Por ejemplo, con la reala mantengo una raza de hace más de 50 años. Ya la tenía mi padre. He metido pequeños retoques, pero los sigo manteniendo. En este caso, los perros los tengo para la montería, ya que mis vacaciones son las épocas de caza. Por tanto, sigo con estos animales y los he cruzado con los mastines que tenía en el ganado y he metido un poco de 'difón'. Son muy buenos para la caza.

-Para tener una buena producción, ¿ha habido que estudiar mucho?

-Mis estudios es la propia experiencia. Aprendo de lo que hago sobre el terreno. Veo los resultados de una cosa o de otra y luego lo aplico. Por ejemplo, en una época, se cruzó la cabra autóctona con la murciana. Fue un error porque la murciana en estas tierras no da buenos resultados. Si queremos aprovechar el campo, tenemos que ir la raza autóctona. La raza merina es una de las mejores que hay. A mí me ha costado mucho tener buenos animales. Si hablamos solo de cabras, ha habido que cambiar cabezas, quedarte con las mejores, hacer controles lecheros, entre otras muchas tareas. Eso lo tiene que hacer un ganadero. Se necesita una continua evolución y un continuo trabajo.

-¿A quién vende?

-La leche va a Queserías Queval. Están contentos conmigo y yo con ellos. Me pagan por rendimiento quesero. Sin embargo, los cabritos van a quien mejor me paga. Mi trabajo supone mucho esfuerzo. Hago muchas horas y nadie me regala nada. Por tanto, el que más dinero me dé, ahí van los cabritos. Una vez que se está dentro este mundo, la labor de comercial se hace solo. Si tuviera mil cabritos todos los meses, todos los vendería. Para su venta, no lo hago como otra gente. Yo, tengo un control del peso. Hasta que no esté gordo, no se lo vendo a nadie. Tiene que tener diez kilos. Por tanto, los que vienen y han comprado una vez, suelen repetir. Lo malo es que cuando repiten la segunda o la tercera vez, se creen con unos derechos e intentan bajar. Y no paso por ahí.

-¿Qué producción tienen sus cabritos?

-Los que vendo tienen entre un 64 y 69 por ciento de rendimiento. El que se lleva este animal quiere volver. Estos animales están gordos, están bien cuidados y están buenos. El sector conoce el producto.

-¿Existen muchas complicaciones?

-En el campo, existen muchas complicaciones. Las cabras tienen muchas enfermedades y hay que estar muy pendiente. Si no es así, te quedas sin producción y, si me apuras, sin ganadería. Algunos ganaderos desparasitan dos veces al año. Si es así, sus animales tienen poca producción. Debemos estar todos los días sobre los animales. No se trata de ganar dinero, sino de la satisfacción. Si se tiene buena producción, es porque se hace un buen trabajo.

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