«ES UN PROCESO MÁS BARATO QUE EL QUIRÚRGICO»

La necesidad de anestesia y de un veterinario hace que «el proceso de la inmunocastración sea más barato, en teoría, que la castración quirúrgica», según Francisco Hernández, doctor en Veterinaria y especialista en Reproducción Animal. En la misma línea se expresa Justo Martínez, ganadero de El Rincón de la Bazana, que, sin embargo, todavía se decanta por el primer método. «Es más caro, pero más seguro», dice.

Por ahora, no es obligatorio que la castración en los machos la practique un veterinario, siempre que sea dentro de los primeros siete días de vida. «Es posible que haya un cese de este procedimiento en un futuro próximo», indica Hernández. Para la inmunocastración son necesarias tres dosis en los protocolos más largos. «Tienen un coste aproximado de un 1,5 euros cada una, por lo que es asumible», afirma el investigador y confirma el ganadero.

El sistema de vacunación es sencillo y las inyecciones se ponen de manera subcutánea, con aguja corta y detrás de la oreja. «Será necesaria formación al respecto si en algún país se pretende que sean los trabajadores de las explotaciones los encargados de ponerlas», advierte Hernández.

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