Las primeras cerezas del Valle del Jerte llegan tarde a los mercados

En las primeras semanas de campaña, los trabajadores deben recolectar solo las cerezas que van estando maduras en los árboles. :: D. PALMA/
En las primeras semanas de campaña, los trabajadores deben recolectar solo las cerezas que van estando maduras en los árboles. :: D. PALMA

El retraso en el inicio de la campaña y la falta de mano de obra para las labores de recolección preocupan a los agricultores

José M. Martín
JOSÉ M. MARTÍN

Explotaciones con variedades cada vez más tempranas. Esa es la apuesta de los agricultores del Valle del Jerte en los últimos años. Las primeras cerezas de la temporada son las que alcanzan un precio más elevado en los mercados, por lo que se pretende copar lo más pronto posible los puntos de venta en busca de una mayor rentabilidad. Algo que no saben si van a conseguir en la presente campaña debido al retraso en el inicio de la recolección.

Casi tres semanas más tarde de lo habitual está llegando a los consumidores nacionales e internacionales la fruta más conocida de la comarca cacereña. El pasado lunes, 14 de mayo, la Agrupación de Cooperativas abrió sus puertas para comenzar a recibir la producción, mientras que en 2017 las primeras cerezas entraron el 26 de abril.

La consecuencia más inmediata de esta tardanza es que el producto se va a posicionar más tarde en los mercados. No ser los primeros en llegar puede repercutir negativamente en el precio de la cereza temprana. Éstas son las variedades 'early lory' o 'burlat', entre otras. No son picotas, que no se pueden encontrar en las fruterías hasta mediados de junio. «Vamos por detrás de Zaragoza, Tarragona, el valle del Cinca o Alicante», explica Emilio Sánchez, presidente de la Agrupación de Cooperativas del Valle del Jerte.

Sin embargo, la climatología también ha provocado un retraso en el inicio de la recolecta en estas zonas productoras, que apenas llevan una semana de ventaja a las cerezas extremeñas y con producciones bajas. El mercado no se ha saturado y la fruta de la región no va a tener problema para encontrar su hueco. «En cualquier caso, hay campañas en las que no se arrancan con muy buenos precios, pero estos se mantienen a lo largo de las semanas», indica Sánchez, que considera que es mejor una temporada sin una variación demasiado grande en el importe de la fruta.

El aumento de la competencia es otra de las causas que tira hacia abajo del precio de la cereza. En la Agrupación están detectando una saturación en el mercado de la fruta de hueso, que se acumula en junio y principios de julio. «Hay agricultores que están quitando frutales y poniendo cerezos», comenta Sánchez, que afirma que la mayor producción incide negativamente en los precios.

Trabajadores

Más allá del precio que reciban por su producción, lo que más preocupa a los agricultores del Valle del Jerte en estas primeras semanas de campaña es la falta de mano de obra para las tareas de recolección.

Es una situación que se viene observando en los últimos cinco años y que se está agravando, como ya advertían los propietarios de las explotaciones en la pasada campaña. De la incapacidad de ofrecer alojamientos a todos los temporeros que llegaban a la comarca, que incluso tenían que acampar en las zonas próximas al río o dormir en los vehículos, se ha pasado a no encontrar trabajadores y a que proliferen los anuncios en internet ofreciendo empleo. «Hace unos años vino mucha gente y apenas se contrató personal, porque fue una campaña con muy pocos kilos. Ahora, llevamos un par de años con mucha cereza y cuesta encontrar obreros», dice un agricultor para explicar los posibles motivos.

Los salarios diarios que se pagan varían entre los 50 y los 60 euros, dependiendo de las horas de jornada laboral. «Eso no ha cambiado», señala María José Blázquez, coordinadora de UPA en el norte de Cáceres, que detecta una ausencia absoluta de jornaleros españoles para la recogida de cereza. «Han encontrado trabajos más estables o se han visto obligados a irse fuera», aporta. Sí sigue existiendo demanda de empleo nacional para las tareas de selección.

En lo referente a la mano de obra extranjera, también se ha producido una evolución. «Hubo años en los que la mayoría eran ecuatorianos, luego pasamos a los polacos y, recientemente, han sido rumanos y búlgaros. Pero la economía en estos países va creciendo, encuentran empleo y ya no les resulta tan rentable el viaje», comenta Sánchez, que reconoce que en la industria también se está notando un descenso en la demanda de empleo.

Las primeras cajas de fruta van llegando a las cooperativas. :: DAVID PALMA
Las primeras cajas de fruta van llegando a las cooperativas. :: DAVID PALMA

Así, es muy complicado para los propietarios de las explotaciones encontrar trabajadores con experiencia en la cerecera, algo que se requiere especialmente a la hora de seleccionar y calibrar la fruta.

El inicio tardío de la recolección supone una complicación añadida, ya que la cereza madura con el calor y «las campañas tardías son más cortas», señala Sánchez. Esto significa que muchas variedades alcanzarán su punto óptimo a la vez, habrá que recoger más fruta al mismo tiempo y serán necesarios más trabajadores.

No es un aspecto que preocupe a la hora del manejo del producto en las cooperativas, ya que la Agrupación dispone de capacidad para mover grandes cantidades en cortos periodos de tiempo. Por ejemplo, 16.000 de las 21.000 toneladas que se manipularon en 2017 pasaron por las instalaciones de Valdastillas en el mes de junio.

Calidad

Por otro lado, las perspectivas relativas al volumen de producción son optimistas. «Se espera una cerecera media-alta», según la coordinadora del sindicato agrario. «El año pasado recogimos 21.000 toneladas en la Agrupación y esperamos un número similar», apostilla Sánchez.

Los árboles se encuentran bien cargados de fruta, los suelos tienen el agua suficiente para transmitirle fuerza a los cerezos y la climatología desde la floración ha sido benigna, aunque han caído algunas precipitaciones en los últimos días y se esperan más chubascos la próxima semana. Si las temperaturas son suaves y permiten una maduración espaciada, la campaña será muy positiva.

«En la Agrupación recogimos 21.000 toneladas el año pasado y esperamos un volumen similar»

En lo que se refiere a la calidad. Es una incógnita. «Creemos que habrá algo menos de calibre, pero todo lo marcará el tiempo que haga a partir de ahora», en palabras del presidente de la Agrupación.

Las tormentas son el principal enemigo de los agricultores en estas fechas. Ya ha habido alguna granizada en zonas aisladas, pero no se sabe cómo puede afectar al producto final. «Hay que esperar a que la cereza engorde para saberlo», detalla Blázquez.

De esta forma, la campaña arranca con buenas perspectivas en cuanto a volumen de producción, pero los productores mantienen la misma duda de cada año. «No sabemos a qué precio nos van a pagar la cereza», aseguran. Una incertidumbre que sumar a la meteorológica.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos