«El precio del carbón va subiendo poco a poco»

Tito Redondo, encima de una carbonera . :: hoy/
Tito Redondo, encima de una carbonera . :: hoy

Este trabajador lleva casi 50 años dedicándose a este sector, siempre sacrificado Tito Redondo Carbonero

JAVIER SÁNCHEZ PABLOS LA ALDEA DEL OBISPO.

Es la tercera generación de carboneros. Se trata de Tito Redondo, natural de La Aldea del Obispo. Con once años, comenzó el oficio con su padre hasta que se jubiló. A partir de ahí, se hizo con el negocio hasta la actualidad. Reconoce que han pasado casi medio siglo dedicándose a un sector siempre complicado. Ahora, quedan en el municipio tan solo tres profesionales vinculados a este mundo de modo artesanal. Aunque a su hijo también le tocó ayudar al negocio familiar, ha tomado otros caminos profesionales, añade.

-¿Cómo está el sector?

-Creo que ha evolucionado más o menos bien. El precio del carbón va subiendo poco a poco. Recuerdo que hubo una crisis importante porque se vendía muy mal. Después, se comenzó a utilizar este producto para los asadores para la restauración y ahora se acaba toda la producción. Se gasta mucho. Yo suelo vender a un asador de Trujillo y a personas particulares. Si me sobra, se lo llevan para el Norte.

«Sin duda tiene más calidad el carbón del modo tradicional que de la forma industrial» «No hay estudios que digan que el humo de las carboneras sea perjudicial para la salud»

-¿Siempre lo ha hecho de forma artesanal?

-Sí, soy de los pocos que continúa con el método más tradicional. Ya muchos de los que hay se han modernizado. El proceso que utilizo es siempre el mismo. Se recoge la leña y se encaña, haciendo una especie de chozo. Se colocan los trozos más gordos dentro y seguidamente los más pequeños. Después, se cubre de paja y continuación se echa la tierra para prender la carbonera. A partir de ahí, se empieza a cocer. Hay que estar las 24 horas del día pendiente, porque si se hunde esa carbonera por algún sitio, se hace ceniza y se te va la ganancia. Por eso, cada un determinado tiempo, hay que revisarlas. No hay descanso, ni de mañana ni de noche

-¿Cómo es la temporada de un carbonero?

-La leña la solemos preparar del 1 de noviembre al 29 de febrero. Es el tiempo para podar los árboles. Luego, a partir de entonces, se empieza hacer picón y limpiar la finca. Suelo encender las carboneras sobre el 15 de agosto.

-¿Por qué es mejor la forma artesanal?

-Sin duda tiene más calidad el carbón que de la forma industrial. Es más sacrificado pero es mejor. Además, se obtiene más carbón con menos leña.

-Cada vez hay menos gente dedicada al carbón ¿A qué cree que se debe?

-Reconozco que es un trabajo muy duro y sacrificado. No toda la gente lo entiende. Si quieres, estás todo el año liado con una u otras labores relacionadas, con la leña y el carbón. De este producto estrella, se saca un poco más y se pueden sustentar los gastos del año siguiente. Además, durante el invierno, hago transportes de leña, junto a la venta del picón en invierno y poco a poco se van haciendo frente a los gastos

-Dice que el carbón hay que entenderlo.

-Me ratifico. Hay que entenderlo para que se pueda desarrollar y se saque la rentabilidad suficiente. Por ello, lo suelen trabajar la familia, porque si entra un trabajador, no siempre se anda bien.

-¿El humo de las carboneras es un problema?

-Yo no he tenido ningún problema de salud, ni mi padre ni mi abuelo y se han dedicado siempre al oficio. No nos ha causado ninguna enfermedad. Además, no hay estudios que digan que el humo de las carboneras sea perjudicial para la salud. Es cierto que es una actividad, a veces, molesta, porque huele, principalmente, cuando va para el pueblo. No obstante creo que no es un olor desagradable.

-¿Se debería fomentar este oficio?

-Yo creo que sí. Al igual que hacen escuelas taller de otros oficios, se podrían ejecutar proyectos formativos sobre las carboneras para fomentar este empleo entre la gente joven. Puede ser una salida laboral, si no hay otro tipo de trabajos. Los árboles siempre van a necesitar que se poden. Madera va a haber siempre. A partir d de ahí, se puede aprender este bonita labor. Para que salga mejor, se puede llegar a un acuerdo con propietarios de fincas para esa poda de árboles, mientras que tú te llevas ese carbón, la leña y el picón. Así lo hago yo.

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