La patata caliente

En Extremadura, al igual que en determinadas partes de Castilla y León, el adelanto del arranque de la producción ha conllevado un solapamiento con las variedades más tempranas de otras zonas

ANÁLISIS AGRARIO JUAN QUINTANA

La patata se enfrenta a un año difícil. Es un sector que genera más de 20.000 empleos en toda España y que, como es bien sabido, está habituado a sufrir los llamados dientes de sierra. Esto supone una alternancia entre años buenos y malos, lo que genera una alta volatilidad de precios y una gran incertidumbre sobre las rentas del agricultor. En esta campaña hay varios aspectos que la hacen especialmente complicada, algunos de ellos habituales y por tanto, bien conocidos por el sector; aunque su reiteración no implica que se haya conseguido paliarlos.

Por un lado la presencia de patata francesa en el mercado. La llamada patata vieja está haciendo daño a nuestros productores, al entrar a bajo precio, a pesar de que los reducidos rendimientos en el país vecino no han compensado el aumento de su superficie cultivada. En el norte y oeste de Europa el incremento de superficie ha sido de más del 4,6% con respecto a la campaña anterior y del 8,3% sobre la media de los últimos cinco años. Se trata de patata conservada en almacén durante seis meses, de peor calidad que la patata de temporada española. La todavía escasa diferenciación por parte de los consumidores y su menor precio, hacen que ejerza una fuerte presión sobre el producto nacional.

En cuanto a la producción española, las singulares circunstancias climatológicas están produciendo variaciones sustanciales en las fechas de arranque en diferentes regiones, lo que genera un exceso de oferta. En Extremadura, al igual que en Castilla la Mancha y determinadas zonas de Castilla y León, el adelanto del arranque ha conllevado un solapamiento con las variedades más tempranas de otras zonas.

En esta comunidad autónoma la superficie cultivada se centra en patata de media estación. Ha ascendido a 772 hectáreas, muy por encima de las 560 de la campaña anterior. En total representa un 2,2% del total nacional en esta categoría. Sobre la producción, todavía no hay estimaciones fiables, pero los precios que se están pagando están por debajo del coste medio de producción, que ronda los 12-15 céntimos de euros por kilo.

Una iniciativa que bien gestionada puede generar importantes beneficios al sector es la creación de una organización interprofesional. Entre otras utilidades, este tipo de organización intrasectorial puede ayudar a compensar el impacto de la patata francesa mediante la diferenciación y promoción de la patata nacional. Hasta la fecha, discrepancias en cuanto a la representatividad han impedido llevar a buen término este proyecto integrador.

Otra verdadera patata caliente es la amenaza de la bacteria Xylella fastidiosa, todavía muy alejada de Extremadura, pero de muy alto riesgo. Hay que recordar que en Italia ha producido un verdadero problema en olivares, siendo necesario arrancar grandes superficies de hectáreas para frenarla. Hasta el momento no había llegado a la península y solo había hecho su aparición en Baleares. Recientemente se ha detectado en frutales en Alicante, si bien todavía no se ha confirmado que sea la misma cepa virulenta proveniente de Italia. Los servicios de sanidad vegetal y los protocolos para este tipo de amenazas se han puesto en funcionamiento y es de esperar que la experiencia española en este campo sea suficiente para frenar una bacteria de rápida expansión.

Para terminar, una vez superada la mitad de año, el paro continúa reduciéndose, salvo la excepción del sector agrario, en donde se ha elevado el 4,5%, el 2,3% en la región extremeña. No hay que alarmarse, en este sector lo importante es la tasa interanual, ya que la temporalidad de las diferentes campañas agrarias provoca una evolución mensual muy irregular. Hay que recordar que importantes campañas que demandan mucha mano de obra han terminado o han superado su época de máxima actividad. Es el caso de la fruta dulce, la horticultura, los cítricos, espárragos o cultivos subtropicales. En este sentido la evolución es positiva, con un descenso del 10,5%, un indicador que muestra una situación económica en mejoría, también en el sector primario.

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