«Con esta lluvia se va a salvar la cosecha de uva»

Antonio Alcántara Barrera. :: g. c./
Antonio Alcántara Barrera. :: g. c.
Antonio Alcántara Agricultor de Tierra de Barros

El olivo no se regenerará hasta más adelante, porque la sequía y la gran campaña anterior han hecho que el árbol esté agotado

GLORIA CASARES

Después de un periodo de tres o cuatro años de sequía en la comarca de Tierra de Barros, los agricultores se levantan cada día desde hace un mes con una alegría desmesurada y es que las lluvias que están cayendo suponen el milagro para unos cultivos de viñas y olivos agostados. Ya se han recogido 147 litros en esta última racha de lluvias.

-¿Cómo ha sentado la lluvia caída en las últimas semanas al campo de Tierra de Barros?

-Este agua vale oro. Las plantas estaban muy secas. Cuando estábamos podando las viñas, salían los sarmientos secos. Y si te hablo del cultivo asociado de viña y olivo, las viñas que están al lado de los olivos, muchas iban a morir.

Los 147 litros caídos en los últimos días han esperanzando a los agricultores

«La cosecha de uva se va a poner bien, no bien del todo, pero bien»

-¿Y cómo está cayendo el agua, muy concentrada?

-No, justo aquí, en Almendralejo, está cayendo muy bien. Están cayendo un día 7 litros, otros días 10, otro 15, otro día 20, otro día 18. Y eso hace que la tierra se la va tomando muy bien.

-¿Ya se le está notando a la planta la lluvia caída?

-Sí, sin duda.

-¿Pero esta lluvia puede paliar esos años de sequía?

-En un año no lo vamos a paliar, pero para la próxima cosecha, se va a arreglar un poquito la cosa. Se va a salvar la cosecha.

-Y se preveía un invierno seco.

-La verdad es que esto no nos lo esperábamos. Esto nos ha venido, como dice el dicho popular, como agua de mayo. Muy bien.

-¿Y ahora qué haría falta?

-Pues que se prolongaran las lluvias, cuanto más mejor. En esta zona nuestra ha caído menos que en otras partes. Las borrascas están viniendo muy fuertes. Entonces cuando vienen los aires fuertes, cuando se topan con una pared de montaña, se paran y descargan más las nubes allí donde están las montañas. Y esto como es una zona muy plana, el viento se lleva las nubes rápido y cae menos.

-Pero todavía no se pueden lanzar las campanas al vuelo, ahora el miedo son las heladas.

-Todavía no, porque la planta de la viña está parada, no está brotada. Pero las heladas también pueden caer en abril, que está ya la planta más brotada. En abril, como venga una helada de esas tardías, es la que le puede hacer la faena bien a los agricultores. Porque se mueren los brotes jóvenes y si se regenera la planta con otro brote nuevo, ese brote ya no da cosecha.

-¿Entonces si no hay heladas, la cosecha se salva?

-La cosecha se va a poner bien, no bien del todo, pero bien. Sobre todo, comparado con el año pasado, que fue muy mala.

-¿El olivo también?

-El olivo no tiene arreglo. Se regenerará, pero para la cosecha de este año, no. Está muy agostado por la sequía y por el agotamiento que tiene del año pasado. Es que la aceituna sale en el brote del año antes y, como el año anterior, entre la sequía y la gran cosecha que hubo, no ha crecido el brote. Entonces se espera poquísima cosecha.

-¿Qué opinión le merece el olivo superintensivo?

-Eso puede ser la salvación del campo de la zona nuestra, si hubiera regadío. Si no hay regadío, eso no sirve. La planta necesita nutrientes y humedad. Y en esta zona tenemos entre 350 y 400 milímetros al año y cada metro cuadrado de planta evapora, quizás, entre 5 y 10 litros de agua diarios, más lo que necesite para criar la cosecha.

-¿Qué opinan del regadío, saldrá adelante?

-Estamos más desconfiados. Lo hemos hecho con mucha ilusión y están trabajando muy bien, pero los políticos no están para soltar dinero. Aquí no tenemos concentración parcelaria, son fincas pequeñas; y segundo, si tuviéramos que hacer frente los agricultores a todo el presupuesto, sería inviable.

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