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El Internet de las cosas también llega al campo

Entidades como BBVA tienen firmados convenios para que empresas sostenibles puedan acceder a líneas de financiación en condiciones preferentes

En 2050 habrá en la Tierra 9.300 millones de bocas a las que alimentar, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Eso supone que deberán producirse 13.500 millones de toneladas de comida al año (un 62% más que en la actualidad). A esto hay que sumar que el planeta ha perdido la mitad de la tierra cultivable en apenas medio siglo y los ya innegables efectos del calentamiento global sobre los ecosistemas. Por ese motivo, los profesionales del sector primario saben que hay que incrementar la productividad y para ello el Internet de las cosas es uno de sus aliados.

Este se basa en la existencia de miles de millones de dispositivos conectados directamente a la red, que posibilitan la circulación y el almacenamiento continuo de toda la información que recogen y producen las máquinas sin necesidad de intervención humana. Y esta recolección de datos se está convirtiendo ya en una cosecha imprescindible para la producción agrícola. De acuerdo con un informe de Machina Research, en 2014 apenas había 13 millones de dispositivos agrícolas en red, pero para 2024 se espera contar con 225 millones.

De hecho, muchas empresas ya han conseguido incrementar su productividad gracias a las redes de sensores. Es el caso de NatureSweet, una compañía texana dedicada a la producción de tomates cherry, que ha logrado mejorar sus productos y reducir costes utilizando un sistema capaz de monitorizar de forma continua el estado de los cultivos (niveles de humedad, polinización, fertilizantes, plaguicidas…) y poner a disposición de los agricultores toda esa información en tiempo real. Por el momento, la producción semanal de NatureSweet ha aumentado hasta un 4%.

Ese es sólo uno de los ejemplos que permiten mejorar la producción y hacer más rentable el campo. A ellos se suman los drones, que obtienen datos de calidad y permiten optimizar los recursos; o herramientas que utilizan sensores para conocer de forma continua dónde y cómo se encuentran los animales, analizar su respiración para detectar posibles infecciones, e incluso determinar el momento óptimo para ordeñar las vacas.

Todas estas innovaciones están provocando el desarrollo de nuevas ideas de negocio que giran en torno al medio ambiente y a su cuidado. Y en ese punto la financiación es uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta. Sobre este asunto, en BBVA hay numerosos ejemplos. Uno de ellos es el convenio de colaboración firmado entre la Asociación Valor Ecológico Ecovalia y la entidad bancaria. Gracias a él las empresas y socios de Ecovalia pueden acceder a líneas de financiación en condiciones preferentes.

Se trata crear oportunidades en empresas ecológicas. De hecho, fruto de este acuerdo, BBVA pone a disposición de los miembros de la entidad, productos y servicios que permitan la modernización y la mejora de la competitividad, facilitando que los operadores del sector ecológico puedan realizar las inversiones que son necesarias para hacer realidad el potencial de desarrollo que tiene el sector.

Además, el banco y la asociación se proponen mediante este convenio establecer relaciones de colaboración a nivel institucional para realizar actuaciones orientadas al desarrollo profesional y empresarial, así como de promoción y consumo dirigido a la sociedad en general.

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