«La gente está ilusionada con el proyecto de regadío»

José Tena es profesor y agricultor. :: e. d./
José Tena es profesor y agricultor. :: e. d.

José Tena, profesor y agricultor, llegó a la agricultura de la mano de su padre y compagina las dos profesiones

ESTRELLA DOMEQUE MONTERRUBIO DE LA SERENA.

Profesor y agricultor, son las dos profesiones (vocacionales) que compagina José Tena, vecino de Monterrubio de la Serena, de 49 años. La primera de ellas la ejerce en el IES Bartolomé J. Gallardo de Campanario, la segunda en una explotación familiar en el municipio monrubense.

-¿Cómo llega a la agricultura?

-Es algo tradicional de mi familia. Mi padre se dedicaba a ello, aunque era de Madrid, en la época de verano y de invierno, veníamos a nuestro pueblo donde nos enseñaba la agricultura. Me casé aquí, mi mujer tenía olivares, mi cuñado también y acabé en la 'vorágine' esta y ya he seguido ella. Desde entonces han pasado unos 20 años.

«Se compagina con cierta dificultad, pero la tarea de profesor me deja tiempos libres en Navidad, Semana Santa o verano»

«La campaña va a ser más reducida que la del año pasado. Puede caer en un 20-30 por ciento»

-¿Cómo se compagina el ser profesor y agricultor?

-Hoy por hoy la tendencia es que la agricultura se ha mecanizado mucho. Es algo que te permite, aunque no de forma fácil, poder compaginarlo de alguna manera. Con la nueva maquinaria que se utiliza el tiempo se ha reducido bastante, aunque cada vez se lleva también más tierra. Se compagina con cierta dificultad, pero la tarea de profesor me deja tiempos libres en Navidad, Semana Santa o verano, eso ayuda bastante, además de tener las tardes algo más libres también.

-¿Sigue siendo una tradición familiar?

-Lo estamos también pasando a los sobrinos e hijos, como una opción que pueden tener ahí en el futuro. Al principio pueden parecer un poco reticentes, pero cuando ya tienes cierta edad y le ves algo de productividad, intentas seguir adelante con ello.

-¿Cómo se encuentra la campaña del olivar?

-Estamos en mitad de la campaña. Las cosechas actualmente son un poco raras, no sabes cuándo es el momento adecuado para empezar, cada vez se adelanta más la fecha de recolección, pero en Monterrubio aún nos queda hasta aproximadamente mediados de enero.

-¿Cuáles son las previsiones?

-La campaña va a ser más reducida que la del año pasado, que fue bastante buena. Pero este año seguramente pueda caer en un 20-30 por ciento. Pero creo que va a ser minimizado porque imagino que se van a mantener precios altos, lo que hará que pueda ser rentable. Los años vienen muy raros, con mucha sequía, se está sobreviviendo gracias a que la gente tiene sondeos y puede regar. Eso nos está salvando en parte las cosechas, pero es agua que sacas de los pozos y eso es un gran inconveniente, porque no creo que sea positivo ni para la tierra ni para nosotros.

-¿Es uno de los peores años?

-No ha sido del todo malo, precisamente por el riego, pero sin él, hubiese sigo un mal año seguro. El riego va a salvar mucho, porque cada vez hay menos lluvia y cada vez va a ser más complicado que haya buenas cosechas. De momento, se suplanta con el regadío mediante pozos, pero no creo que esa sea la solución.

-¿Tenéis miedo al 2018?

-Sí, la previsión es que siga sin llover, los veranos se están haciendo cada vez más secos y eso daña muchísimo al olivo. Entonces si no hay la suficiente cantidad de agua va a ser un problema. Si llueve como este año, va a ser un desastre.

-Se habla de que pueda ser un ciclo.

-Aunque haya ciclos, antes eran ciclos de cinco años de lluvia, pero ahora a lo mejor son de tres. Son ciclos cada vez más reducidos. La percepción es que cada vez llueve menos en la región.

-Precisamente, a Monterrubio llega ahora el proyecto de regadío, ¿cómo recibe la noticia?

-La gente está bastante ilusionada con este proyecto, se ha llegado a las previsiones que quería la Junta de Extremadura. Y es que, realmente, es la única salida, porque vemos que los sondeos no son una alternativa, sino un apaño hasta que consigas algo que te permita tener una reserva de agua para trabajar con cierta normalidad. Yo creo que todos los agricultores de la zona lo van a hacer, porque es la única opción de futuro en la localidad, porque la tendencia es que cuando los jóvenes salen a estudiar fuera a la universidad ya no vuelvan. Es también una forma de fijar población.

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