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La propina del mayoral

José Luis Castro, presidente de los mayorales españoles. E.R.
José Luis Castro, presidente de los mayorales españoles. E.R.
  • La sede nacional de estos profesionales del toro está en Coria

La sede de la Asociación de Mayorales de España está en Coria porque el padre de José Luis Castro Yáñez tenía asma. El efecto mariposa funciona así: un señor tiene asma en Benavente, su médico de cabecera le recomienda vivir en un lugar más seco, ese señor recala en Coria con sus cinco hijos, compra un bar, lo llama Benavente y la carambola acaba influyendo en el mundo del toro de lidia. Pero vamos por partes.

Nuestro protagonista, José Luis, tiene 49 años y vive en Coria desde que era un niño enamorado de los toros bravos. A los seis años, había visto por primera vez una corrida en la plaza de toros de Zamora y aquella experiencia lo marcó. Sus únicos antecedentes ganaderos serían las vacas de ordeño que su padre tenía en Benavente antes de vender la lechería y venirse a Coria.

«Con 14 años, me iba en cuanto podía a visitar las ganaderías cercanas a Coria. Los ganaderos me abrían las puertas, les llamaba la atención mi afición y así me fui metiendo en el mundo del toro bravo», detalla los orígenes de su pasión. José Luis no es mayoral ni tiene ganadería, pero cuando los mayorales pensaron que ya era hora de montar su asociación nacional, pensaron en aquel cauriense-zamorano enamorado del ganado de lidia al que todos conocían. El caso es que lo nombraron director gerente de la asociación y el mundo del mayoral cambió sustancialmente.

«El mayoral es el encargado general de una explotación de reses de lidia. Con el ganadero, manda sobre los demás empleados, vive las 24 horas con los toros, conoce a cada animal, sabe sus orígenes y organiza la seguridad, el herraje, los tentaderos, el saneamiento», detalla. En Extremadura, hay un centenar de mayorales y en España, rozan los 600. Más de 300 pertenecen a la Asociación Nacional de Mayorales de España.

Los mayorales son unos personajes míticos en la historia de la tauromaquia porque trasladaban, y trasladan, los toros bravos desde la finca hasta la plaza. El ganadero les pagaba el sueldo mensual, pero cuando llevaban toros a una plaza, era el empresario del coso quien debía pagarles una cantidad no estipulada, la llamada propina del mayoral. Eso sucedía desde la Edad Media hasta hace 12 años.

A raíz de crearse la Asociación Nacional de Mayorales, José Luis y su equipo comenzaron una negociación con los empresarios taurinos para convertir esa propina en un derecho. Lo consiguieron y hoy, los mayorales cobran por contrato un dinero fijo: 86 euros por embarque de reses, 47 euros por cada toro, 27 por novillo, 16 por novillo sin picadores y 12 por vaquilla. Además, están el kilometraje, las dietas, etcétera. Se ha acabado así una indefinición que provocaba que, en ocasiones, el mayoral perdiera dinero trasladando el ganado. Los mayorales tienen su sueldo mensual pagado por el ganadero, que oscila entre los 1.200 y los 1.400 euros, mientras que sus auxiliares cobran entre 900 y 1.000.

Tras poner orden en los cobros, la labor de la Asociación se orientó hacia la formación y el turismo taurino.» Ofrecimos a varias autonomías unos cursos de formación de Auxiliar de Mayorales y fueron más receptivos en Extremadura. Se imparten en Moraleja y cada curso se matriculan 15 alumnos de toda España. Tenemos una bolsa de trabajo y se colocan alrededor del 50% de los titulados», cuenta José Luis.

Están impulsando el turismo taurino con visitas organizadas a ganaderías de Cáceres y Badajoz. Solo en Extremadura movieron a 2.000 viajeros la pasada temporada. La Asociación acaba de hacerse con la explotación turística de la finca Rollanejo de El Cubo de Don Sancho, en Salamanca, donde pasta una ganadería municipal. También han presentado un proyecto a la Diputación de Cáceres para dinamizar socialmente el mundo del toro en la provincia. Piensan que habiendo más ganaderías bravas en Cáceres que en Badajoz, sin embargo, en el sur de Extremadura hay más vida taurina gracias a las peñas y al patronato de la Diputación.