Ganadería holística

J. R. ALONSO DE LA TORRE

En 1998, entré en una panadería alemana y vi 30 tipos de panes diferentes mientras que en las extremeñas estaban la libra, el bollo y la viena, siempre de trigo, nada de centeno, espelta ni maíz, nada de masa madre. Han pasado 20 años y en Plasencia, Almendralejo, Talaván o Malpartida de Cáceres funcionan tahonas ricas en panes. Ya somos normales, pero si en 1998 admirabas los panes alemanes, te miraban como si estuvieras tonto. Me temo que si escribo sobre la ganadería holística y regenerativa para revertir el cambio climático, una ganadería que promueve la regeneración del agrosistema de la Península Ibérica y del Norte de África, creadora de riqueza ambiental, social y económica, me mirarán como cuando alababa los panes alemanes. Ganadería es criar ganado y venderlo, me dirán. Eso de evitar la desertificación de la tierra y fomentar la biodiversidad suena a tontería de ecologistas pirados, me dirán. Sin embargo, estos modelos alternativos de producción de alimentos, que atienden tanto al dinero como al aspecto social y medioambiental, triunfan en Europa y pasará con ellos como con el pan: llegarán a Extremadura y tendrán ventaja los ganaderos visionarios. En Extremadura y Alentejo, hay tres fincas demostrativas de la ganadería holística en Retamal de Llerena, Elvas y Cáceres. Se celebrarán nueve cursos sobre el tema y hay 13 fincas en Sierra de Gata y Hurdes asesoradas por el proyecto Mosaico de la UEx para aplicar el manejo holístico. No se trata de una tontería de soñadores. Se trata del futuro.

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