Extremadura, la tierra más barata

La tendencia es buena con operaciones que se hacen cada vez a precios más elevados, aunque este crecimiento se haya ralentizado. Pero su valor sigue siendo bajo en comparación con los precios pagados en el resto de España

ANÁLISIS AGRARIO JUAN QUINTANA

EL año pasado en este mismo espacio ya comentábamos cómo el precio de la tierra se iba recuperando. Este dato es un indicador más de que la economía mejora y de que hay movimientos en este mercado. Hay que recordar que con la crisis se ralentizaron en extremo las operaciones en este sector y las que se produjeron fueron a precios excepcionalmente bajos, derivados de la necesidad de liquidez por parte de muchos propietarios.

El Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente ha hecho público el informe que recoge los precios en 2016 y su evolución en los últimos años. El precio a nivel nacional fue de 10.582 euros por hectárea en 2016, frente a los 10.451 euros por hectárea en 2011, un aumento del 1,2% en términos reales, considerando la inflación, y del 0,5% en nominal. Con respecto a 2015 el crecimiento fue también del 1,2%, una sensible caída si se compara con el aumento del 3% del periodo anterior o del 1,7% en el 2013/2014. Lo positivo es que continúa la tendencia, aunque amortiguada, de repunte de valor, frente a la baja de los años anteriores, que revertió precisamente en el año 2014.

En cuanto al precio, creció en 17 tipos de tierra de cultivo, de los 25 estudiados. El que más repunta es el de tierra de fresón que pasa de 53.921 euros por hectárea a 121.584 (+125,5%), la que ocupa olivar de regadío para almazara que se incrementa el 7,5%, la de frutales de fruto seco el 7% en regadío y el 4,6% en secano. Lo que sucede es que estas tierras solo representan el 3,9% del total de superficie. En el extremo opuesto se encuentran las tierras con viñedo para uva de mesa, que cae un 24% en secano y un 3,9% en regadío, y el olivar de secano para almazara, con un descenso del 3,8%. Las tierras dedicadas a otro tipo de aprovechamientos no de cultivo, como pastizales o prados naturales, crecen, pero solo un 0,5%, aunque solo suponen el 26,9% de las superficie.

Sobre el precio de la tierra en Extremadura, ha pasado de 4.145 euros por hectárea en 2015 a 4.248, un aumento del 2,5%, la mitad que en el año anterior, pero por encima del crecimiento medio nacional. Sin embargo, este precio medio fue solo el 40% de la media española en 2016 y se trata del más bajo de todas las comunidades autónomas.

En el caso de los secanos de esta región, las tierras han experimentado un aumento en su valor del 5,3%, aunque solo supone el 46% del valor medio del secano en nuestro país. En cuanto a las tierras de regadío la situación es algo mejor, ya que su precio también se ha incrementado en un 5,4% respeto a 2015, y no es tan bajo si se compara con la media nacional, con un valor del 72%.

En el caso del viñedo de secano extremeño, a pesar de que su valor (8.165euros por hectárea) es mucho más bajo que la media nacional (14.229) se encuentra por encima del aragonés, el murciano o el madrileño. Si se hace referencia al olivar para aceite la diferencia del precio a nivel regional (5.947 euros por hectárea) es mucho más alta que la media de toda España (19.619) y solo está por encima del aragonés. En pastizales, la diferencia es mucho menor (2.016 euros por hectárea en Extremadura, frente a 3.197 de media en el resto de las comunidades autónomas), y solo superan a los murcianos, valencianos o aragoneses.

En definitiva, la tendencia del precio de la tierra en Extremadura es buena con operaciones que se hacen cada vez a precios más elevados, aunque este crecimiento se haya ralentizado. Lo que continúa siendo un mal indicador es su bajo valor, en comparación con los precios pagados en el resto de España.

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