Extremadura logra su mejor campaña de tomate al crecer un 13% en 2017

Recogida de tomate en una parcela de Torrefresneda, entidad local menor dependiente de Guareña. :: hoy/
Recogida de tomate en una parcela de Torrefresneda, entidad local menor dependiente de Guareña. :: hoy

Fueron 250.000 kilos más respecto a 2016 a pesar de contar con 250 hectáreas menos; la superficie volverá a bajar este año

Celestino J. Vinagre
CELESTINO J. VINAGRE

Más producción para alcanzar una cosecha récord. Sin embargo, habrá menos hectáreas sembradas. Los datos definitivos del tomate recogido en Extremadura en la campaña de 2017 señalan que superó la barrera de los dos millones de kilos. Se alcanzaron los 2,122 millones recolectados, según el Observatorio tecnológico del tomate para industria de España. Es el mejor dato conocido en Extremadura en toda la historia.

Esos algo más de 2,1 millones suponen 250.000 kilos más que en la campaña anterior, donde el registro se quedó en 1.872.818 kilos. Es un incremento del 13,3%, con 250 hectáreas cultivadas menos.

Los daños producidos por el tiempo en el verano de 2016 estropearon unas cifras que casi hubieran sido calcadas a las de 2017 y, por tanto, hubieran supuesto batir el registro histórico de volumen de tomate extremeño.

En la última década se ha llegado a los 2 millones en dos ocasiones gracias a los mejores rendimientosEl 64,3% del tomate cosechado el año pasado fue extremeño; de Andalucía procede el 28,5%

Esos daños fueron el exceso de agua en mayo, tormentas en julio en las Vegas Altas del Guadiana y el calor excesivo después. Es lo que arruinó las previsiones iniciales, que hablaban de una contratación de 2,2 millones de kilos.

Los 2,1 millones de 2017 superan la producción de los años 2015 y 2009 (2 millones en ambos casos) y los 1,9 millones en el 2014. La clave de esa cosecha récord está no en la superficie, que como se ha dicho se reduce, sino en el progresivo aumento de los rendimientos de kilos obtenido por cada hectárea.

«Las cosas están poco más o menos igual en las últimas campañas. Y para esta seguirá la tendencia de los últimos años, que es reducir algo más la superficie sembrada y el mantenimiento de precios, aunque en algunos casos se haya producido alguna leve bajada», explica Domingo Fernández, presidente de la Sectorial de tomate de Cooperativas Agro-alimentarias de Extremadura.

«Ha habido años en los que se han rozado las 26.000 hectáreas cultivadas en Extremadura, pero los rendimientos de entonces no eran los de ahora. Por eso se explica el dato récord del año con una superficie inferior a esas casi 26.000 hectáreas», remata Ignacio Huertas, secretario general de la organización agraria UPA-UCE.

La estadística del Observatorio tecnológico del tomate para industria de España, dependiente de Ctaex (Centro Tecnológico Agroalimentario de Extremadura), concluye que la región volvió a encabezar la producción de tomate en España, pero también confirmó el cada vez más importante peso que tiene Andalucía en el sector. España cosechó 3,3 millones de kilos en la pasada campaña. Extremadura hizo 2,1. En porcentaje, es el 64,3% de la producción nacional de tomate destinado a concentrado, polvo y triturados para salsas, como tomate frito o ketchup. En el ránking aparece después la región andaluza, con 940 millones de kilos (28,5%).

El avance andaluz es más significativo si se analiza los rendimientos por hectárea. Mientras en Extremadura el aumento de la productividad pasó de 78 toneladas por hectárea en 2016 a 88 en 2017, en Andalucía el incrementó fue de 92 a 106 en un año.

«El aumento del rendimiento nuestro también se explica por el desastre climatológico del verano de 2016, no porque haya cambiado sustancialmente las condiciones para producir kilos por hectárea. El incremento en Andalucía se explica porque tiene tierras muy buenas, en las que se rotan más los diferentes tipos de cultivos», remata Fernández.

«Extremadura es y seguirá siendo la primera productora por su potencial si se hacen las cosas bien. Hablo de seguir una serie de criterios, ser todos más competitivos, y no hablo solo los productores, y desarrollar nuevos mercados dentro de un plan estratégico del cultivo», señala Ignacio Huertas, de UPA-UCE.

Desde esa organización se recuerda que en esta campaña bajará mucho la producción tomatera en Andalucía por dos motivos. El primero es que, de antemano, ya se pensaba reducir significativamente la superficie este año. El segundo es que será todavía mayor el descenso debido a las grandes cantidades de lluvia que se han recogido en las zonas del Bajo Guadalquivir, principales comarcas productoras.

Para este año

Para este año, según se ha informado en la Mesa del Tomate celebrada a finales de febrero, se volverá a reducir la superficie en la que se sembrará tomate. Por tercera vez consecutiva. Lo que se ha firmado en los contratos es que habrá 22.897 hectáreas, un 4,7% menos que lo que finalmente se puso en la anterior campaña, que contabilizó al final 24.041. Esto es, 1.144 hectáreas menos. En 2016 fueron 24.915.

«La tendencia es sembrar menos pero no lo achacaría a un problema de sobreproducción mundial, no hay stock generalizado. El problema de sobreproducción es para algunas industrias, que también tienen problema de precios al no recibir el precio que consideran necesario. Lo mismo que nos pasa a los agricultores con algunas industrias, por cierto», agrega Ignacio Huertas.

El tomate extremeño es producido por más de 1.200 agricultores en 23 agrupaciones de productores. Lo cultivan industrias repartidas entre las Vegas del Guadiana y las del Alagón-Árrago, en el norte cacereño, y se integran en 23 agrupaciones de productores, se indica en el Observatorio de Ctaex.

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