Extremadura empieza a certificar la primera ciruela con marca de calidad

Una inspectora saca el jugo a una ciruela para evaluar su nivel de azúcar, uno de los requisitos imprescindibles para certificar que el producto puede llevar la marca de calidad Ciruela de Extremadura. ::
Una inspectora saca el jugo a una ciruela para evaluar su nivel de azúcar, uno de los requisitos imprescindibles para certificar que el producto puede llevar la marca de calidad Ciruela de Extremadura. :: / Brígido Fernández

Catorce empresas integradas en Afruex se suman al proyecto y ocho variedades se podrán acoger a este distintivo

Celestino J. Vinagre
CELESTINO J. VINAGRE

La ciruela extremeña estrena en esta campaña su marca de calidad. Esta variedad de fruta, la de mayor producción en nuestra región y la que alcanza el volumen de exportación más elevado, empieza a sacar en este mes los primeros kilos acogidos a una identificación de excelencia, Ciruela de Extremadura (CiEx).

Permitirá al consumidor saber que el producto que ha comprado ha seguido un singular proceso de control e inspección antes de llegar en condiciones óptimas a los lineales de los supermercados. Cantidad de azúcar, nivel de dureza, calibre o coloración son algunos de los parámetros evaluables.

Aún de forma modesta, CiEx servirá de forma inmediata para dar un empujón a una fruta referente en Extremadura y en España pero cuyo consumo había perdido atractivo, indican desde el sector. La inmensa mayoría de la ciruela española es extremeña, que se vende en medio centenar de países, y España es el principal productor no solo de Europa sino del hemisferio norte, resalta Miguel Ángel Gómez, gerente de Afruex (Asociación de Fruticultores de Extremadura).

Ciruelas con el logo de la marca de calidad. / Brígido Fernández

Con una capacidad de producción de 120.000 toneladas, este año las condiciones meteorológicas harán que se recojan algo más de 80.000 toneladas de ciruelas en el territorio extremeño. En la actualidad, Extremadura tiene 7.000 hectáreas de este producto, la práctica totalidad situada a lo largo de las Vegas del Guadiana, de las 25.000 hectáreas de fruta que se extienden por la región.

«Se trata de aumentar el consumo, que apetezca comer una fruta en estado óptimo de maduración» José Aurelio García | Gerente de Explum

Es el segundo cultivo frutícola más extenso tras la cereza, que ocupa unas 14.000 hectáreas, aunque circunscritas al Valle del Jerte.

Ciruela de Extremadura nace impulsada por Afruex, el colectivo profesional donde se integra el 90% de los productores de fruta de nuestra comunidad autónoma. En Afruex están cooperativas, organizaciones de productores de frutas y hortalizas, agricultores individuales, sociedades agrarias de transformación y centrales hortofrutícolas.

Sistemas de inspección

Catorce empresas del sector frutícola extremeño se han unido para poner en marcha Ciruela de Extremadura. Se trata de Acopaex, Caver, Explum, Naturcrex, Sol de Badajoz, Landfruit, Tany Nature, Agrícola Castillo, Catafruit, Jarcha, Pecas Nature, Alanfruit, Exveal y Nogalfruit.

«Es una buena idea y esperamos de ella los mejores resultados, aunque de momento vamos a ir paso a paso», reflexiona con prudencia José Aurelio García, gerente de la cooperativa Explum, de Valdelcalzada.

Se trata de la sociedad cooperativa levantada sobre las cenizas de Caval y que alcanza en este año su sexta temporada de recogida y comercialización de fruta. Se le puso el nombre de Explum, confiesa García, para meter en una sola palabra los vocablos Extremadura y ciruela porque ciruela en inglés es plum.

«Desconocemos el número de kilos que se podrán certificar con CiEx. Eso es imposible saberlo en estos momentos. Y menos cuando se está cogiendo ciruela y se seguirá recolectando hasta septiembre, con las variedades más tardías», admite el gerente de Afruex. Lo que sí parece más claro es que buena parte de esa ciruela de excelencia irá al mercado exterior.

«A corto plazo no se persigue un objetivo económico. Se hace para evitar perder mercado» Miguel Ángel Gómez | Gerente de Afruex

Legalmente, Ciruela de Extremadura es una marca de calidad privada, a diferencia de otras que en el sector agroalimentario son impulsadas desde el ámbito de lo público. Con todo, en su declarado objetivo de presentar al mercado las mejores piezas, sigue unos criterios de evaluación del producto que recuerda a los controles impuestos desde denominaciones de origen o IGP. «La idea a corto o medio plazo es que CiEx derive en una indicación geográfica protegida», admite Gómez.

Ocho tipo de variedades de ciruela son las que se pueden acoger a esa marca de calidad que empieza a dar los primeros pasos en Extremadura. Son la Angeleno, Larry Am, Fortuna, Prime Time, Black Splendor, Crimson Globe, Golden Globe y Owen-T.

El servicio de inspección puesto en marcha por Afruex se encargará de verificar que las ciruelas seleccionadas cumplen una serie de parámetros «indiscutiblemente objetivos», reseña el gerente de la asociación de fruticultores, recogido en un reglamento interno. Entre esos parámetros se incluye el color, el nivel de azúcar, el calibre.

«Lo primero que se hace es un simple análisis visual del producto; si presenta algún daño, alguna deficiencia. Después se empieza a analizar la fruta por dentro», comenta el gerente de Explum.

Buscando el dulzor

La inspectora que debe certificar que la ciruela tendrá la marca de calidad lleva un equipo básico de control. Incluye un refractómetro y un penetrómetro. Con el primero mide los grados Brix, esto es, los niveles de azúcar que contiene las piezas seleccionadas. Con el segundo, la firmeza o dureza en todo tipo de frutas, es decir, el momento óptimo de maduración del producto. Además, la inspectora puede probar la fruta como elemento añadido para reafirmar su veredicto.

«Ahora mismo se está cogiendo la fruta demasiado recia, sin llegar al punto de dulzor típico de la variedad. Y es tónica habitual que se esté adelantado su recogida. Es una realidad que se ha impuesto por diversos motivos», comenta Miguel Ángel Gómez.

«Eso hace que se esté perdiendo cuota de mercado debido a que la ciruela no está tan jugosa y dulce como debiera, sino ácida. Muchos consumidores se están retrayendo por esta causa. La ciruela necesita que sea cogida en su punto de maduración para que llegue en su momento justo para ser consumida en los lineales de los supermercados».

El objetivo de Ciruela de Extremadura es intentar volver a producir una fruta que guste al consumidor, «la que tomaba antes de que se haya impuesto un modelo de fruta menos madura, más verde», enfatiza el responsable de Explum. Una ciruela «mejor de comer, mejor para el mercado, con más kilos y mejor calibre», aunque por eso mismo sea más perecedera respecto a lo que ya es al tratarse de una fruta.

El nivel de azúcar, dureza o calibre, determinantes para conseguir el sello de Ciruela de Extremadura, que buscará ser una IGP

«Teníamos que hacer algo con la ciruela. No podíamos seguir perdiendo cuota de mercado, mandarle al consumidor fruta por hacer, dicho de forma genérica. Con la iniciativa que ahora ponemos en marcha, con esta marca de calidad, se piensa sobre todo en el cliente», concluye Gómez.

El gerente de Explum responde sin dudar que una ciruela con el sello de distinción de CiEx no tiene por qué costar más en los próximos meses ni tampoco «nos va a traer ventaja económica a los productores. Ahora mismo eso está claro. Otra cosa es que más a largo plazo pueda cambiar y efectivamente, por lógica, un kilo de ciruelas de nuestra marca de calidad pueda valer más que otro de un producto que no ha superado determinados parámetros de calidad», afirma José Aurelio García.

Las previsiones de campaña, no solo para la ciruela sino para la fruta extremeña en general, es que haya menos toneladas. Además, los agricultores esperan que no haya tormentas en este verano que compliquen más sus perspectivas de producción.

El penetrómetro mide el grado de dureza de la foto. / Brígido Fernández

El otro obstáculo a superar es el de los precios. «Es una batalla permanente, continúa. Ahora están bajos y no se entiende cuando hay consumo y demanda. Pero los intermediarios y la presión de las grandes superficies condiciona todo», concluye el representante de la asociación que engloba al 90% de los fruticultores de Extremadura.

La campaña de recolección se está desarrollando igualmente con sobresaltos por las dificultades para encontrar mano de obra. Las centrales hortofrutícolas y los agricultores han tenido problemas en el mes de junio aunque la previsión es que se normalice en lo que queda de temporada.

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